Un Sorkin demasiado convencional

Al menos dos de las mejores películas sobre juicios de las últimas décadas le deben gran parte de su maestría a la escritura de Aaron Sorkin. Un guionista superdotado que revolvió las aguas de uno de los grandes subgéneros de Hollywood con Algunos hombres buenos (1992), basada en su propia obra teatral y dirigida por Rob Reiner, y sobre todo con La red social, filme de David Fincher de 2010 sobre la fundación de Facebook y una prodigiosa disección del sustrato amoral del mundo que hoy pisamos. El juicio de los 7 de Chicago es una película que está bien pero que se queda lejos de esa altura pese a su oportunidad política, sus destellos y el trabajo de algunos de sus intérpretes, en especial el magnífico Mark Rylance en el papel del abogado defensor William Kunstler.

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