Turbulencias en vista entre EEUU y Brasil en caso de victoria de Biden

El presidente brasileño Jair Bolsonaro encaraba con «pragmatismo» una derrota electoral de su aliado Donald Trump, pero la amenaza de Joe Biden sobre la Amazonía dejó claro que con el candidato demócrata en la Casa Blanca las relaciones con Estados Unidos sufrirán complicaciones.

El llamado ‘Trump tropical’, que convirtió su alineamiento con Washington en pilar de su diplomacia, se irritó cuando el favorito Biden dijo en el primer debate de campaña que si Brasil sigue deforestando sufrirá consecuencias económicas; una declaración «desastrosa y gratuita», que pone en riesgo la «convivencia cordial» entre las dos mayores economías del continente, advirtió.

Dos días después, cuando Trump y su esposa Melania cayeron enfermos de coronavirus, el mandatario ultraderechista brasileño les deseó una rápida recuperación de cara a la «campaña por la reelección».

«Ustedes vencerán y serán más fuertes, por el bien de Estados Unidos y del mundo», agregó en un mensaje de claro apoyo a su modelo político.

El encontronazo con Biden puso en jaque los tanteos de acomodación.

El embajador brasileño en Washington, Nestor Foster, admitió a fines de septiembre que una victoria de Biden supondría una «reorganización y redefinición» de la política externa de Washington, pero que Brasil estaba preparado para encarar ese giro «con cierto grado de pragmatismo».

«Estaremos prontos para el diálogo. He tenido un intenso contacto con personas vinculadas al área de política externa del Partido Demócrata, senadores y diputados. Tenemos buenos amigos allí», dijo Foster en una entrevista con el diario Valor.

Bolsonaro se jacta de los beneficios comerciales y militares de su alianza con Trump, pero sus críticos afirman que se ha sometido al estadounidense sin obtener gran cosa a cambio.

Sus adversarios vieron una prueba más de ello en la reciente rebaja de aranceles concedida al etanol norteamericano, que podría ayudar a Trump a ganar votos en algunos estados. La decisión provocó tensiones, luego reabsorbidas, con el poderoso lobby del agronegocio brasileño.

También le echan en cara la falta de un apoyo decidido de Washington al ingreso de Brasil en la OCDE, un club formado mayoritariamente por democracias ricas.

Para Matías Spektor, profesor de relaciones internacionales de la Fundación Getulio Vargas (FGV), una victoria de Biden en las elecciones del 3 de noviembre «significaría el fin de la alfombra roja para Bolsonaro en la Casa Blanca», con lo cual a Brasil «le sería más difícil de lo que ya es hacer negocios con Estados Unidos», su segundo socio comercial.

«Biden representaría una coalición político-ideológica que le achica el espacio de maniobra a Bolsonaro, sobre todo por el tema ambiental, pero también por la cuestión de derechos humanos. Aunque tenga interés en no confrontarse a Brasil, a Biden le va a ser difícil sujetar a su propia base, sobre todo en un escenario hipotético en el cual los demócratas vuelven a tomar el control del Congreso», explicó.

– China y el 5G –

Pero eso no significa que las relaciones entren en un espiral de deterioro, pues a Estados Unidos le interesa conservar a Brasil como aliado en el combate al imparable ascenso de China, primer socio comercial de Brasil.

Ahí es donde entra la vital cuestión del 5G (internet móvil de muy alta velocidad), una tecnología que Brasil debe licitar en el primer semestre de 2021. La opción se dará entre la china Huawei, a la que Trump acusa de servir al espionaje de Pekín, o por sus rivales, entre ellas las europeas Ericsson y Nokia, apoyadas por el mandatario estadounidense.

El embajador de Estados Unidos en Brasilia, Todd Chapman, advirtió que Brasil enfrentaría «consecuencias» si se decide por la empresa china.

«Biden y los demócratas critican el enfoque contundente de Trump hacia el 5G, pero no necesariamente el objetivo de tener tecnología ‘Made in America’ y cadenas de suministro que dependan menos de China», explicó a la AFP Jonathan Wood, analista principal de Control Risks para Estados Unidos y Canadá.

«Es probable que una administración Biden aproveche iniciativas de la era Trump, como designar a Brasil como «aliado preferencial extra-OTAN, como parte de una estrategia de participación regional más amplia, incluso orientada hacia la competencia con China», agregó.

Para Spektor, el único país sudamericano donde Estados Unidos tiene una «oportunidad real» de frenar un giro prochino es Brasil.

«Por más que la imagen de Bolsonaro sea negativa en temas ambientales y de derechos humamos, no hay duda de que siempre habrá gente en Washington (…) diciendo que Bolsonaro puede no ser el personaje ideal, pero que Brasil es el lugar donde podemos actuar, donde tenemos juego con este tema de China», explica.

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