Tras conquistar la «montaña salvaje», los alpinistas nepalíes salen por fin a la luz

Unos días después de su conquista invernal del K2, la segunda montaña más alta del mundo, los alpinistas nepalíes celebran su hazaña a plena luz, tras un siglo a la sombra de los escaladores occidentales.

El equipo regresó triunfalmente a Nepal el martes, recibido por cientos de seguidores con los brazos llenos de flores. Motos con los colores nacionales escoltaron a los héroes desde el aeropuerto.

La proeza de estos diez alpinistas nepalíes puso finalmente de manifiesto el valor de los sherpas y el papel esencial que han desempeñado sus antepasados desde las primeras expediciones dirigidas por occidentales a principios del siglo XX.

«Esto no es solo un logro nuestro, es también el logro de todos los nepalíes, que las generaciones futuras podrán recordar y estar orgullosas», dijo a la AFP Mingma Gyalje, uno de los miembros de la expedición.

Estos alpinistas alcanzaron por primera vez en pleno invierno la cima del K2, de 8.611 metros, en la cordillera del Karakórum, en Pakistán. Era el único de los catorce picos por encima de los 8.000 m que nunca había sido conquistado en esta época del año.

El K2, también llamado «la montaña salvaje», está sometido en invierno a vientos muy violentos que pueden alcanzar los 200 km/h. Las temperaturas pueden bajar hasta -60°C en las cimas.

Un puñado de expediciones ya había emprendido la ascensión del K2 en invierno pero no habían llegado a la cima.

Los experimentados nepalíes, miembros de varios equipos internacionales, combinaron su experiencia con una ventana excepcional de buen tiempo, sin viento.

«Sin ambiciones personales ni codicia, solo la unión de fuerzas del Team Nepal con solidaridad», tuiteó Nirmal Purja el domingo, una semana después de escalar la cumbre de esta «montaña despiadada» donde los miembros del equipo, agarrados de la mano, cantaron el himno nacional nepalí.

Son «diez hermanos unidos como una familia (…) cada uno desempeñó un papel muy, muy importante», dijo este exsoldado de las Fuerzas Especiales británicas.

En 2019 subió los catorce «8.000», con oxígeno, en seis meses y seis días, estableciendo un récord de velocidad.

– Ningún récord sin un sherpa –

Para Kami Rita, con 24 ascensos al Everest en su haber, la hazaña del K2 es un hito y pone fin al papel hasta ahora invisible de los sherpas.

«Los escaladores occidentales nunca han establecido un récord sin la ayuda de los sherpas», dijo a la AFP. «Nosotros [los nepalíes] trazamos todas las rutas, preparamos toda la comida, nuestros hermanos llevan todas las cargas».

Los sherpas formaron parte de todas las expediciones británicas lanzadas en la década de 1920 para conquistar el Everest.

Forman parte de las comunidades más pobres de Nepal y no soñaban con alcanzar la cima ayudando a escaladores extranjeros sino que arriesgaban sus vidas solo para dar suficiente comida a sus familias.

Ang Tharkay, miembro de la expedición francesa de 1950 al Annapurna, la primera en alcanzar un pico de más de 8.000 m, se había negado a participar en la etapa final de la ascensión.

Indiferente a los récords, prefería evitar las congelaciones que podían costarle los dedos de las manos y de los pies, lo que le habría privado de su sustento.

En 1953, Tenzing Norgay fue el primer sherpa en obtener reconocimiento internacional por su mítica conquista del «techo del mundo», la cumbre del Everest (8.848,86 m), junto al alpinista neozelandés Edmund Hillary.

Para el italiano Reinhold Messner, una de las glorias del alpinismo mundial, los nepalíes forman ya parte de esta estirpe por derecho propio.

«Cuando me enteré de la noticia del K2, me dije: ‘¡Por fin!'», dijo el alpinista a la AFP, recordando su primer ascenso al Everest sin oxígeno en 1978, con los sherpas siguiendo sus pasos.

«Hoy en día, son ellos los que abren la ruta, trazan los itinerarios y guían a los escaladores, dice, «es un desarrollo importante (…) también para la futura economía del país».

Este récord demuestra que los nepalíes «son ahora alpinistas legítimos», asegura Dawa Steven, un sherpa que dirige la empresa especializada Asian Trekking, «merecen su lugar en el podio junto a todos los aclamados escaladores que les precedieron».

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