Roglic y Pogacar ante su semana fantástica en los Alpes, Landa por el podio

El Tour de Francia disfrutó de la segunda jornada de descanso en Grenoble, al pie de los Alpes, en cuyas montañas dos eslovenos, el maillot amarillo Primoz Rogliz (i) y el aspirante Tadej Pogacar (d), el maestro veterano y el alumno destacado, discutirán quién sube a la cima del podio de París el próximo domingo. EFE/EPA/Anne-Christine Poujoulat

El Tour de Francia disfrutó de la segunda jornada de descanso en Grenoble, al pie de los Alpes, en cuyas montañas dos eslovenos, el maillot amarillo Primoz Rogliz (i) y el aspirante Tadej Pogacar (d), el maestro veterano y el alumno destacado, discutirán quién sube a la cima del podio de París el próximo domingo. EFE/EPA/Anne-Christine Poujoulat

Grenoble (Francia), 14 sep (EFE).- El Tour de Francia disfrutó de la segunda jornada de descanso en Grenoble, al pie de los Alpes, en cuyas montañas dos eslovenos, el maillot amarillo Primoz Rogliz y el aspirante Tadej Pogacar, el maestro veterano y el alumno destacado, discutirán quién sube a la cima del podio de París el próximo domingo.
Una jornada de descanso activo, entrenamiento de un par de horas, sin forzar, que las piernas ya pesan mucho, y para pasar los controles de PCR, porque el virus aún amenaza a la burbuja de un Tour de claro diagnóstico para las dos primeras plazas. Para la restante de honor queda incertidumbre, y a ella aspiran aún los españoles Mikel Landa y Enric Mas.
Eliminado el dorsal y favorito número 1, el colombiano defensor del título Egan Bernal, el duelo inicialmente previsto con Roglic se esfumó el pasado domingo en las pendientes del Grand Colombier.
El patrón indiscutible es Roglic, el ganador de la Vuelta 2019, quien al mando de la nave del Jumbo Visma ha terminado con Bernal y la supremacía del Sky/Ineos que databa desde el Tour que ganó Wiggins en 2012.
El revolucionario aspirante milita en el UAE Emirates, fue tercero en la Vuelta 2019 y porta el maillot blanco de mejor joven. Pero quiere cambiar ese color por el amarillo. Pogacar, de 21 años, anuncia guerra sin cuartel. Ha ganado dos etapas y se encuentra a 40 segundos de su amigo, compatriota y sin embargo rival.
Ambos se batirán en duelo por el Tour en las montañas alpinas, pelea que se presume interesante. Roglic, calculador y blindado por el Jumbo, ante la locura juvenil, la fuerza y el talento de un náufrago que sabe nadar entre tiburones y además salir airoso. De lo que nadie duda, salvo sorpresa mayúscula, es que habrá dos banderas eslovenas en París.
La debacle de Bernal y el batacazo de Nairo Quintana, a 5.08 del líder, blindó a los eslovenos, pero dejó plazas libres para la pelea por el podio. El frente colombiano sigue representado en este apartado, pues Rigoberto Urán, es tercero a 54 segundos del segundo puesto. El de Urrao, líder del Education First es el mejor colocado, seguido de «Supermán» López, a más de 1 minuto.
LANDA Y MAS NO DESCARTAN EL PODIO
A partir de la quinta plaza, que ocupa el británico Adam Yates, la lucha por la medalla de bronce se abre a varios corredores, empezando por el australiano Richie Porte y seguido de los españoles Mikel Landa y Enric Mas, ambos cotizando al alza dentro del segundo escalón.
El ciclista vasco acusa el esfuerzo de las dos primeras semanas, pero llega su terreno y no rechaza la posibilidad de mejorar el cuarto puesto de 2017, el objetivo que le hizo ponerse los galones de un nuevo equipo, el Bahrain McLaren.
Enric Mas descansó convencido de que, excepto el dúo esloveno, el resto de rivales no son imbatibles, y se aferra a su progresión física y al apoyo de Valverde para avanzar posiciones en un año que considera de adaptación al Tour.
Solo dos aspiran al jersey amarillo, pero muchos quieren salir en la foto de honor en los Campos Elíseos. Y unos cuantos los que tendrán que arreglar algún que otro desaguisado tratando de compensar los grandes objetivos olvidados con triunfos de etapa. Ahí se encuadran ahora Nairo Quintana, si se recupera de su «dolor de alma», e incluso Alejandro Valverde, con sus 40 años.
LOS ALPES OFRECEN UNA SEMANA FANTÁSTICA
En la recta final del Tour habrá montaña por doquier. Después del reposo llega el martes la etapa que finaliza ascendente en Villard-de-Lans (3ª), tras el paso previo por el Col de Saint-Nizier-du-Moucherotte (1ª,11,1 kms al 6,5%).
El miércoles jornada por las nubes con los dos puertos por encima de los 2.000 metros, donde Bernal había depositado su munición, habituado a vivir en su país en altitudes similares.
Dos colosos de categoría especial como reto a la resistencia: La Madeleine (17 kms al 8,4 por ciento) y el gigantesco y novedoso Col de la Loze, un monstruo interminable de 21,5 kms al 7,8%, el techo del Tour a 2.304 metros.
Para rematar las jornadas alpinas el jueves una jornada de subidas y bajadas constantes. Un total de cinco subidas: Cormet de Roselend (1ª), Route des Villes (3ª), Saisies (2ª), Aravis (1ª) y el Plateau des Glières (Especial), con tramo de tierra incluido, a 35 kms de la meta en La Roche-sur-Foron.
Aún quedará el remate, la cita más esperada, tal vez menos decisiva de lo previsto por el panorama que ofrece la general. Nos obstante será un «sálvese quien pueda» en un esfuerzo individual de 36 kms contra el crono. La meta en La Planche des Belles Filles (1ª; 6 kms al 8,5%). Y el domingo desfile en París con caras nuevas en el podio. ¿Se abre un nuevo ciclo?.
Carlos de Torres

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