Qué hay detrás del ataque al peso

La realidad es que lo que se busca es instalar la dolarización, dejando de lado la política monetaria y la soberanía que tenemos los argentinos. Esto no es legal. La moneda representa el crecimiento económico y el desarrollo. Cuando un país crece la emisión monetaria es la herramienta para aceitar ese crecimiento. Esa emisión es una ganancia para los argentinos que se nota a través de la inversión, la educación o donde el Estado considere que debe invertir: puentes, investigación o tecnología.

Si dejamos de lado la soberanía monetaria, esa emisión sería con dólares, y esa ganancia llamada “señoriaje” sería para Estados Unidos. Más allá de esto, que tiene carácter histórico, para poder obtener una dolarización deberíamos tener ajuste fiscal, y para eso incurrir en un ajuste de 5 puntos del PBI, equivalente a un billón de pesos, que pasarían a ser un billón de dólares y acarrearía una fuerte devaluación, además de licuar los depósitos en pesos.

Lo más interesante es reemplazar todo el circulante, que sería 8 puntos del PBI, algo así como 6 billones de pesos que también requerirían una fuerte devaluación para poder reemplazarlos. Simplemente se traduce que un trabajador promedio, que en Estados Unidos gana 2.000 dólares, en una Argentina dolarizada ganaría 250 dólares. Eso es la dolarización.

Para ver la dolarización nos alcanza con ver el final de la convertibilidad. Una economía dolarizada con bancos emitiendo dinero a través de la tasa de interés cuando se produzca una crisis que demande una emisión monetaria generaría una corrida tan grande como efecto estampida similar a la de 2001.

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