Posibles futuros

Si no fuera por lo grave y terrible del asunto, lo que tuvimos la desdicha de presenciar hace días, globalmente y en directo desde el Senado de los Estados Unidos, recordaba a un episodio fallido de Astérix, lleno de personajes imposibles, cada uno jugando a su papel. Si el futuro del mundo es esto — la verdad es que mal empezamos el año —, mejor bajarse en marcha. Es más, se diría que la política es desde hace algún tiempo un episodio fallido de Astérix: basta con asistir a un debate parlamentario en nuestro país. Todo el mundo, sin excepción, se pierde el respeto, de modo que los jóvenes aprenden ese comportamiento inaceptable como “normal”. Pero el futuro debe ser un lugar donde el pensamiento, sea el que sea, no termine por convertirse en su propia caricatura. Un lugar de respetos, desde el medio ambiente a las tradiciones. Ahora que se citan los cuidados y la sostenibilidad como mera retórica, sería preciso plantear otras formas civilizadas de batalla, otros posibles futuros que planteen un futuro capaz de escuchar al pasado también.

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