Osasuna, la obra cumbre de Javier Aguirre

Imagen de 2006 del entonces entrenador mexicano de Osasuna, Javier Aguirre (c). EFE/JESUS DIGES/Archivo

Imagen de 2006 del entonces entrenador mexicano de Osasuna, Javier Aguirre (c). EFE/JESUS DIGES/Archivo

Madrid, 24 jun (EFE).- La dilatada trayectoria como técnico del mexicano Javier Aguirre en el fútbol español, que le ha servido para convertirse en el americano que más veces ha dirigido en Primera, ha estado cincelada a base de experiencias diversas pero probablemente ninguna haya sido tan destacable como la que vivió en Osasuna.
El actual entrenador del Leganés, que lucha con su equipo por lograr la permanencia en la máxima categoría, regresará este sábado a la que fue su casa cuando vestía de corto y más adelante en su actual faceta de entrenador.
En el caso del Aguirre futbolista su etapa rojilla resultó breve, ya que en un choque con Ablanedo, portero del Sporting de Gijón, sufrió una fractura de tibia que puso fin a sus esperanzas de prosperar en Pamplona con el balón en los pies cuando apenas había disputado una decena de duelos.
Sin embargo ‘El Vasco’ pareció dejar una cuenta pendiente que saldó, y de qué manera, años después cuando tras dirigir al combinado mexicano en el Mundial del 2002 fue contratado para hacerse con las riendas del equipo.
Pocas veces una apuesta resultó tan acertada, pues de su mano Osasuna dio un paso adelante que le llevó a codearse con los rivales de la parte alta durante algunas temporadas e incluso a pelear por títulos importantes.
La unión entre ambas partes comenzó a dar frutos pronto, pues en la primera temporada el cuadro navarro fue capaz de alcanzar las semifinales de la Copa del Rey, en las que cayó frente al Recreativo de Huelva. En liga se salvó con comodidad habiendo ganado en casa a Real Madrid, Valencia, Sevilla y Atlético. También empató sus dos partidos contra el Barcelona.
El principal objetivo, la salvación, también se certificó el siguiente curso, si bien una mala racha final impidió aspirar a algo más. Eso sí, para el recuerdo queda el triunfo por 0-3 contra el Real Madrid de los ‘galácticos’ en el estadio Santiago Bernabéu.
Los mimbres estaban puestos para el primer gran logro de la ‘era Aguirre’, que llegaría en la 2004-2005. Se trata de la final copera que midió a los suyos contra el Betis y que se saldó con una dura derrota por 1-2. Previamente habían dejado en la cuneta al Atlético de Madrid, el Sevilla o el Getafe. En paralelo, se alcanzó de nuevo la salvación con ventaja suficiente.
Pelear por el título en la Copa del Rey le dio a los ‘rojillos’ un pasaporte a la Liga Europa, sin duda un gran aperitivo de la que sería la campaña más redonda de cuantas compusieron ese periodo que ya es historia del club.
Lo cierto es que el sueño europeo duró poco, lo que tardó en acabar el Rennes con Osasuna en la primera eliminatoria. Tampoco en Copa el equipo prosperó demasiado, apeado en octavos de final por el Deportivo de La Coruña.
Otra cosa fue la liga, en la que se convirtieron en una de las grandes revelaciones de los últimos años. El comienzo fue mejorable, con seis puntos de doce posibles, pero el final tornó en apoteósico al aguantar un intenso mano a mano con el Sevilla para conseguir la cuarta plaza y por tanto la clasificación para la previa de la Liga de Campeones.
Aquel privilegio que se había ganado a pulso no lo disfrutó el mexicano, que optó por iniciar una nueva aventura en el Atlético de Madrid antes de recalar con posterioridad en el Zaragoza y el Espanyol. Este sábado, sin público en las gradas, no podrá ser recibido con honores, pero su recuerdo en Pamplona permanece muy presente.
Carlos Mateos Gil

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