Nobel de Química a las creadoras de la edición del genoma

Emmanuelle Charpentier, izquierda, y Jennifer Doudna, derecha, creadoras del sistema de edición genética CRISPR.
Emmanuelle Charpentier, izquierda, y Jennifer Doudna, derecha, creadoras del sistema de edición genética CRISPR.MIGUEL RIOPA / AFP

La francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna han ganado el premio Nobel de Química 2020 “por el desarrollo de un método para la edición genómica”, según ha anunciado hoy la Real Academia de Ciencias Sueca.

Ambas investigadoras reciben el galardón por desarrollar la técnica de edición genómica CRISPR/Cas9 que funciona como unas tijeras moleculares que permiten editar el código genético de cualquier animal, planta o microbio. Esta tecnología ha sido “revolucionaria” para las ciencias de la vida, está contribuyendo a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y puede hacer realidad la cura de muchas enfermedades hereditarias origen genético, ha destacado la Academia.

La importancia de esta técnica es difícil de exagerar, pues le da a los humanos por primera vez la capacidad de modificar su propia genética, el futuro no solo de un individuo, sino de todos sus descendientes. Por eso CRISPR/Cas9 es una tecnología que ha despertado preguntas importantísimas y también polémicas, como la modificación por primera vez de embriones humanos, realizada en un experimento enloquecido por el científico chino He-Jiankui al editar el genoma de dos bebés.

El premio deja fuera a otros científicos que contribuyeron a descubrir el CRISPR, que es el sistema inmune que utilizan muchos microbios para identificar a los virus y cortarlos en pedazos usando tijeras moleculares hechas de proteínas Cas. Entre ellos destaca el español Francis Mojica, que en 1992 estudió el CRISPR en microbios aislados de las salinas de Santa Pola incluso les dio nombre.

En 2001 Mojica acuñó las siglas inglesas de CRISPR de “repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente espaciadas”, en referencia a un fenómeno sin explicación observado en el genoma de los microbios de las salinas de Santa Pola. Geli, la pareja de Mojica, le advirtió de que CRISPR le sonaba a nombre de perro, según recuerda con sorna el genetista Lluís Montoliu en su libro Editando genes: recorta, pega y colorea.

Mojica detectó esas secuencias genéticas repetidas en el verano de 1992. Durante dos décadas, el microbiólogo las investigó casi en solitario, con un parón para cumplir el servicio militar, obligatorio entonces para los hombres españoles. En 2003, su equipo descubrió que aquellos misteriosos tramos repetidos eran fragmentos de ADN de virus insertados en el ADN de las bacterias.

Es es la primera vez en la historia del galardón desde su creación en 1901 que dos mujeres comparten el premio. Hasta ahora solo cinco féminas habían ganado el Nobel de Química, frente a 183 hombres: Marie Curie (1911), su hija Irène Joliot-Curie (1935), Dorothy Crowfoot Hodgkin (1964), Ada Yonath (2009) y Frances Arnold (2018).

Este es el tercero de los galardones que se da a conocer en su edición de 2020 tras los de Medicina y Física. El premio de Química del pasado año fue para un trío: el estadounidense John Goodenough, el británico Stanley Whittingham y el japonés Akira Yoshino por la invención de las baterías de iones de litio, presentes en muchas tecnologías.

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