Las sorprendentes capacidades cognitivas de los loros

Son graciosos, hábiles imitadores y, sin duda, mascotas que garantizan diversión. Y está probado que su nivel de inteligencia se compara en muchos casos al de los primates, aunque sus capacidades cognitivas son inferiores que las de estos y que las de los niños de dos años. 

En un artículo publicado en el sitio Myanimals, la bióloga Silvia Conde señala que presentándoles las mismas pruebas a loros, primates, monos y niños pequeños, las aves conseguían resultados superiores a los monos y comparables a los chimpancés.

Para medir el razonamiento lógico de los animales (su capacidad para resolver problemas, extraer conclusiones y aprender de los hechos) se realizaron distintos tipos de pruebas comparando  loros, monos y primates.

Algunas de las pruebas en las que destacaron los loros en diversos experimentos fueron  elegir entre varios hilos y tirar del que les daba un premio, utilizar herramientas o acertar en el juego del trilero. Es decir, pruebas en las que es necesario establecer un aprendizaje de causa–efecto para obtener una recompensa.

Los loros, al igual que los primates, tienen muy desarrollada la región que conecta la corteza y el cerebelo. En aves esta región se llama núcleo espiriforme medial, y en loros esta zona es entre dos y cinco veces más grande que en otras aves, pese a que su cerebro es pequeño.

La zona equivalente en mamíferos son los núcleos pontinos, que son más grandes en humanos y primates en comparación con otros mamíferos.

Se cree que las vías neuronales que conectan la corteza con el cerebelo juegan un papel importante en el control de comportamientos complejos, y aquí podría estar la respuesta a las sorprendentes capacidades cognitivas de los loros.

¿Entienden lo que repiten?

Cada grupo (e incluso cada pareja reproductora) tiene su propio dialecto bien diferenciado (Foto: Piqsels)
Cada grupo (e incluso cada pareja reproductora) tiene su propio dialecto bien diferenciado (Foto: Piqsels)

La conocida frase “repetís como un loro” hace alusión a que estas aves no entienden lo que dicen. Pero, ¿qué hay de cierto en esa suposición? Gracias a la siringe, una caja ósea cuya estructura está conformada por anillos fusionados y ensanchados en cuyo interior hay membranas vibratorias y  la bifurcación de la tráquea que permite la formación de los bronquios, estas aves pueden imitar sonidos, palabras y voces humanas.

Con los nuevos descubrimientos sobre su inteligencia, la imitación sin aprendizaje está en duda. En la naturaleza, esta especie vive en grupos sociales y se comunica por diferentes sonidos. Cada grupo (e incluso cada pareja reproductora) tiene su propio dialecto bien diferenciado y todo un registro de llamadas con modificaciones muy sutiles para cada situación.

Los loros, los guacamayos y las cotorras, demuestran una natural facilidad para imitar sonidos que escuchan en su entorno. (Foto: Zdeněk Macháček/Unsplash
Los loros, los guacamayos y las cotorras, demuestran una natural facilidad para imitar sonidos que escuchan en su entorno. (Foto: Zdeněk Macháček/Unsplash

Lo curioso es que estas llamadas se aprenden, no son innatas para los pichones. Si cambiamos un nido por otro, los polluelos aprenderán el “habla” de sus padres adoptivos. Los loros también se reconocen unos a otros mediante la asociación de ciertos sonidos, como si cada individuo tuviera un nombre y apellido.

Esta habilidad para utilizar los sonidos junto a su inteligencia nos demuestran que los loros tienen unas capacidades cognitivas sorprendentes.

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