Las contradictorias declaraciones de los acusados de matar a Nahuel, el joven de 22 años asesinado en Virrey del Pino

El viernes pasado, los tres detenidos por el crimen de Nahúel Zárate, el joven de 22 años asesinado de una balazo cuando quisieron robarle el auto a la salida de la casa de su novia en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, en La Matanza, dieron su versión de los hechos como imputados en sede judicial. Allí, su declaración fue llamativamente contradictoria entre sí, se auto describen como unos “perejiles” y niegan su participación en el hecho.

El trágico hecho ocurrió en la mañana del miércoles pasado, cuando Zárate, propietario de un gimnasio y que por la cuarentena se vio obligado a vender comida que él mismo preparaba en su casa, estaba en el domicilio de su novia. Había ido hasta allí en su auto, un Chevrolet Cruze de color gris claro. En un momento, alrededor de las 12 del mediodía, ambos salieron de la vivienda. Estaban por subirse al vehículo estacionado en la puerta cuando fueron sorprendidos por dos delincuentes armados.

Según fuentes policiales, uno de los ladrones le apuntó a la mujer, mientras el otro le exigió a Zárate que entregara el vehículo. El joven, de 22 años, les entregó las llaves sin oponer resistencia alguna. Pero al instante apareció un tercer asaltante que, sin mediar palabra, le disparó a la víctima.

Gravemente herido, Zárate cayó al suelo. La bala impactó en la zona del tórax. Así, fue trasladado al hospital Simplemente Evita de La Matanza, donde finalmente perdió la vida.

Los tres delincuentes huyeron rápidamente a bordo del auto. Por muy poco no se cruzaron con policías que se encontraban patrullando la zona y llegaron al lugar del crimen a los pocos minutos. De todos modos, no estuvieron prófugos por mucho tiempo. La novia de Zárate describió las características físicas de los asaltantes y la ropa que vestían. Eso fue clave para atraparlos.

Pocas horas más tarde del trágico hecho, la Policía Bonaerense arrestó a los tres sospechosos cerca de la manzana 14 del Barrio Areco, a apenas unas siete cuadras de donde apareció el auto con el que habían huido y cerca del lugar del crimen.

Inmediatamente, los agentes los identificaron como Luis Miguel del Castillo, de 33 años, Nahuel Hernán Montenegro, de 29, y Emiliano Hugo Romano, de 24, y fueron llevados a una comisaría local para aguardar que el fiscal de Homicidios de La Matanza, Claudio Fornaro, les tome declaración indagatoria.

Según sostuvieron, los tres son vecinos de Virrey del Pino y viven en la misma cuadra e insisten que no se conocen entre sí.

Así, según pudo saber este medio, los tres detenidos el viernes pasado se sentaron en sede judicial para defenderse del crimen del que se los acusa. Lo llamativo fue que los tres imputados decidieron declarar dando sus versiones completamente contradictorias entre sí.

Así, el primero que habló fue Del Castillo, oriundo de Virrey del Pino y cuenta con un pedido de paradero de 2012 de un Juzgado de Paz de San Antonio de Areco. El hombre dijo que él se encontraba en su casa al momento del hecho. Allí, escuchó el choque de un vehículo a dos cuadras de su domicilio y salió a ver qué pasaba. En ese momento, mientras se acercaba al lugar, un grupo de policías lo detuvo. Básicamente se auto describió como “perejil”. Y dijo que no conoce a ninguno de los otros imputados ni que nunca había a la casa de ninguno, cuestión que Romano horas más tarde sí declaró.

Luego, fue el turno de Montenegro, también oriundo de ese barrio de La Matanza y que registra una causa previa en sus antecedentes por “encubrimiento agravado” que investiga la UFI descentralizada de Laferrere, donde comienzan las contradicciones. Allí, Montenegro sostuvo que estaba en la puerta de la casa “tomando un frizze” con la hermana de Del Castillo, a quien dijo que no conocía y Castillo agregó que tampoco su hermana lo conocía a él, y que en un momento escuchó el ruido de varios patrulleros. Se acercó para ver qué era lo que había pasado, “de chusma”, y que allí fue que los policías le colocaron las esposas, pero insistió que no tiene relación con el hecho.

Según fuentes policías, la novia de Zárate en su declaración detalló que un hombre con “los labios de color azul y olor a alcohol” era uno de los delincuentes que habían asesinado a su pareja. Montenegro negó esa acusación, según informaron.

Y por último, declaró Romano. El acusado sostuvo que se levantó a las 6 de mañana y a las 7 se puso a hacer mates junto a su pareja. Mientras estaba ahí, vio pasar por la ventana el Chevrolet Cruze de color gris claro y escuchó el ruido de un choque. Luego, a los 10 minutos, llegó Del Castillo a la puerta de su casa, que sostuvo que no lo conoce, y a los pocos minutos, dijo que la policía tocó la puerta y los detuvieron a los dos.

Después de esto, la novia de Romano también declaró, pero dijo completamente lo opuesto. La mujer sostuvo que Romano junto a otro hombre, Del Castillo, con aparecieron en su casa en un estado que nunca lo había visto y con un bolso en su mano.

Mientras tanto, la autopsia realizada sobre el cuerpo de Zárate indicó que la bala disparada por uno de los ladrones salida de una pistola GMC calibre .22 largo, arma robada en 2004 en la Matanza, ingresó por el tórax y le rozó el corazón. Eso le provocó la muerte minutos después en un hospital de la zona.

También, los imputados fueron sometidos a una prueba de “dermotest” con el fin de determinar cuál de ellos efectuó los disparos y cuyo resultado se espera para mañana.

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