La vida interior de la música

David Bagué era un niño introvertido de solo 12 años cuando su padre trajo un violín a casa. Inspirado por el espíritu iconoclasta de Les Luthiers y sus locos cacharros musicales, el chico se decidió a destripar el instrumento para descifrar sus misterios y así poder, después, rehacerlos. Fue el primer milagro de madera y cuerda en la larga carrera de Bagué, que se convertiría en un constructor de fama internacional. Más de cuatro décadas después, aquel impulso se hace al fin realidad (virtual) más allá de la curiosidad infantil gracias a la experiencia de cine inmersivo Symphony, un “viaje al corazón de la música” de la mano del director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.

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