La minilegión perdida de Formentera

Pocas personas prefirieron el otro día en vez de ir a la playa visitar el fuerte romano de Formentera. Y solo una fue hasta las ruinas llevando en su vaina en la cintura -al lado derecho, como era reglamentario- una espada de legionario. Pasearte por la isla luciendo el gladio, el arma básica de las legiones de Roma junto con el pilum, la célebre jabalina (comparable por su letalidad a las sombrillas voladoras del chiringuito Pelayo cuando se levanta viento), da empaque, pero también ocasiona algunos problemillas. Primero, que si vas en bici, la espada se bambolea peligrosamente, y segundo, que has de dar embarazosas explicaciones a la patrulla de la Guardia Civil embozada y emboscada entre las sabinas y que ya te denunció la semana pasada por no tener pasada la ITV en el coche, con la que está cayendo.

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