Joan Miró, el abuelo transgresor

En unas navidades de principios de los setenta, mientras montaba el Belén en su casa familiar de Mallorca, el abuelo Joan Miró se llevó al bolsillo una de las piezas. La elegida por la mano del artista fue un pavo de cerámica coloreada que se usa tradicionalmente como pesebre en los nacimientos mallorquines. Pasado el tiempo, aquella ave de corral de 10 centímetros se convirtió en una cabeza de mujer de bronce y dos metros de altura. “Mi abuelo sabía transformar los objetos con alma magnética”, rememora medio siglo después Joan Punyet Miró (Palma de Mallorca, 1968), que siendo niño presenció aquella escena navideña de la que nació en 1974 la escultura Tête de femme / Cabeza de mujer.

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