Javier Santos, esperanzado después de que su lucha para ser reconocido como hijo de Julio Iglesias haya llegado a la ONU

Rechazó el confinamiento que casi todo el mundo aplicó y escuelas, restaurantes, gimnasios y hasta las fronteras permanecieron abiertos en Suecia. Llegó a recibir amenazas de muerte pero hoy muestra logros importantes en la caída de la transmisión del coronavirus

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