Israel Galván lleva su baile al circo

El circo como marco al que acogerse. Están su pista circular, su trapecio, sus cortinajes y esos elementos coloristas que lo identifican y evocan. Entre ellos se hace presente el bailaor como si fuera uno más de la troupe, con un ánimo lúdico acorde al entorno. Es la primera expresión que Israel Galván emite aupado en unos zancos japoneses sobre los que evoluciona con la naturalidad con la que se reencuentra con su mecedora metálica, rescatada del espectáculo Arena, sobre la que dibuja figuras imposibles, por más que los movimientos o su función se antojen superados. En Gatomaquia, el artista ha llevado su baile al circo buscando una nueva fuerza o quizás un pretexto, un entorno afín en el que reencontrase y sentirse a gusto para liberar toda la energía y fantasía que lleva dentro.

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