Federico Coria ante el ‘Mago’, un espejo lejano al que ya puede mirar

De chico caminaba mirando al suelo para pasar desapercibido e incluso tanteó jugar con el apellido materno. Durante muchos años le pesó demasiado ser el hermano pequeño del ‘Mago’, pero hoy Federico Coria brilla en Roland Garros, donde Guillermo rozó el título en 2004 ante el también argentino Gastón Gaudio.

Tras ganar en primera ronda, Federico recordó que en aquella edición, cuando era un niño de 12 años, Guillermo le invitó a saltar a la Suzanne Lenglen para pelotear cinco minutos.

«Y ahora me toca estar jugando aquí a mí, estoy viviendo mi sueño a cada momento y en estos dos meses me pasaron todas cosas que son una locura», dijo después de eliminar al taiwanés Jason Jung por 7-5, 7-6 (8/6) y 7-6 (7/3).

Tras una carrera llena de curvas, Federico, de 28 años, ingresó la semana pasada en el Top-100 por primera vez y el miércoles sacudió Roland Garros eliminando en segunda ronda a uno de los héroes locales, Benoit Paire (26º ATP), por 7-6 (7/3), 4-6, 6-3 y 6-1.

«No entiendo lo que me está pasando, no quiero que me despierten. Llegar acá, jugar mi primer Roland Garros y avanzar a tercera ronda. Se me dio un partido inolvidable», dijo entre lágrimas tras un éxito por el que fue felicitado en redes sociales por leyendas del deporte argentino como Gabriela Sabatini o Manu Ginobili.

– El Ferrari y el monopatín –

A mediados de los 90 un superdotado de 13 años llamado Guillermo Coria es enviado a una academia en Miami para probar suerte.

En pocos años el talento del ‘Mago’ irrumpe en la ATP, con una irresistible ascensión que le lleva al número tres mundial y a ganar nueve torneos, rozando aquel Roland Garros en el que ganó los dos primeros sets ante Gaudio en una indescifrable final.

En su larga travesía por alcanzar la élite, Federico dijo alguna vez que él era «una bicicleta» y su hermano fue «un Ferrari». «Ahora en tercera ronda quizás un monopatín», matizó el miércoles.

La lejanía no fue solo tenística. Graciela, la madre de los Coria, tuvo a Guillermo con 17 años y a Federico una década más tarde. Cuando el primero partió a Florida, su hermano estaba empezando a hablar.

Se criaron separados, con el pequeño admirando de lejos los logros del mayor. Federico contó recientemente a la ATP que cuando Guillermo llamaba a casa desde cualquier rincón del mundo, prefería no ponerse porque se emocionaba o le daba vergüenza.

– ‘Un tiempo para conocernos’ –

«En su momento tuvimos que pasar un tiempo para conocernos y empezar a ser hermanos porque él no convivió nunca conmigo. Simplemente era viajar a los torneos y verlo como Superman. Cuando se retiró empecé a estar con él y a vivir situaciones», explicó Federico en una entrevista con Infobae en abril.

Guillermo dejó el tenis con solo 27 años. Volvió a Argentina y recuperó el tiempo perdido con Federico, un tenista cocinado a fuego lento, superviviente de una comparación que le ha marcado.

«En mi hermano pienso todo el tiempo. Dentro de la cancha pienso cómo lo haría él. Crecí viéndolo, es mi referente e ídolo. Me encantaría jugar como él. Estoy feliz de regalarle este momento», dijo el miércoles tras despedir a Paire.

Los Coria, segunda pareja de hermanos argentinos en alcanzar el Top-100 tras los Ganzábal -Julian, 68º en 1976, y Alejandro, 58º en 1985- tienen mucho que agradecerle a su padre Cacho, un modesto profesor de tenis en Venado Tuerto que les transmitió el amor por este deporte.

Federico, que también superó la primera ronda de Roland Garros en dobles junto a su quinto (1992) ‘Peque’ Schwartzman, jugará en dieciseisavos del cuadro individual contra el italiano Jannik Sinner, una promesa italiana de 19 años (75º ATP).

pm/psr

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