Europa como apoyo, no como excusa

El ministro de Universidades, Manuel Castells (izquierda) saluda al ministro de Ciencia, Pedro Duque en el Congreso el pasado día 12, durante la segunda jornada de debate a la totalidad de los Presupuestos de 2021.
El ministro de Universidades, Manuel Castells (izquierda) saluda al ministro de Ciencia, Pedro Duque en el Congreso el pasado día 12, durante la segunda jornada de debate a la totalidad de los Presupuestos de 2021.Chema Moya / EFE

La crisis de la covid 19 ha generado en muchos países, entre ellos España, lo que podríamos calificar como un “clamor popular” en pro de una mayor inversión y apoyo a la ciencia. Desde diferentes sectores de la sociedad se reivindica la idea de que “será la ciencia quien nos salvará de la pandemia” y para ello hay que cuidarla con los medios necesarios.

Estas circunstancias tan excepcionales se han visto reflejadas, en cierto modo, en los grandes números de los Presupuestos Generales del Estado para 2021. La inversión en ciencia e investigación crece gracias a los fondos europeos procedentes del plan de reconstrucción.

De este modo, según el informe elaborado para COSCE por José de Nó, de la Cátedra Extraordinaria en Estudios de la Innovación FEI-UCM, los presupuestos aumentan en casi 5.300 millones de euros y alcanzan un total de 12.300 millones, un 74,8 % más que los últimos presupuestos aprobados en 2018. La mayor parte de este incremento corresponde a los fondos provenientes de Europa, que ascienden a cerca de 4.800 millones de euros, el 17,8 % del total de los fondos europeos previstos para España en 2021.

Gracias al empujón económico procedente de la Unión Europea, estamos en un momento óptimo para dar un impulso decidido a la ciencia y la investigación en España

Pero los presupuestos tienen también su “letra pequeña”. Los fondos nacionales que se destinarán a ciencia e investigación se incrementan 530 millones, lo que supone un 7,51 % más que en 2018. A simple vista, no parece que este sea un incremento espectacular en tres años, más si se tiene en cuenta el déficit de financiación que viene arrastrando la ciencia española.

Gracias al empujón económico procedente de la Unión Europea, estamos en un momento óptimo para dar un impulso decidido a la ciencia y la investigación en España. Pero debemos tener en cuenta dos claves fundamentales para que se produzca un verdadero cambio. En primer lugar, este esfuerzo debe mantenerse a largo plazo, y en segundo, no todas las carencias del sistema científico español son presupuestarias: es imprescindible contemplar el resto de aspectos que influyen en la investigación y hacer un esfuerzo para que la ciencia se sitúe de manera definitiva en el centro de las políticas públicas creando con urgencia una oficina independiente de asesoramiento científico y tecnológico para el Ejecutivo y el Legislativo similar a alguno de los modelos existentes en otros países avanzados. La ciencia no puede ser solo cosa del Ministerio que lleva su nombre, sino que trasciende a todos los estamentos del Estado.

En definitiva, los fondos europeos deben servirnos de impulso para situar a la ciencia en el lugar que se merece y, por supuesto a enfrentar una situación concreta como pueda ser la pandemia de COVID-19, pero nunca como excusa para invertir menos fondos nacionales.

Más créditos que subvenciones

Otro elemento que debe tenerse en cuenta respecto a la inversión procedente de fondos nacionales es que, de los 530 millones adicionales que destinan los Presupuestos Generales del Estado de 2021, casi la mitad (260 millones), corresponden a créditos. Y es importante reseñar que en el último ejercicio auditado por la Intervención General del Estado, el 74,62 % de este tipo de fondos no llegaron a ejecutarse, un riesgo que corremos de nuevo con estos presupuestos.

Las subvenciones siguen siendo inferiores a los fondos financieros y, aunque se incrementan un 9,5% respecto a los Presupuestos Generales de 2018, suponen solamente el 41% del total de los fondos nacionales. Estas cifras nos indican que sigue siendo necesario un compromiso presupuestario firme y a largo plazo.

La crisis sanitaria ha situado a la ciencia en una posición excepcional en la toma de decisiones, aunque aún quede camino. Y en este trayecto al reconocimiento político y social, cuestiones como la educación van a jugar un papel fundamental, no tanto para crear vocaciones como para acercar el conocimiento científico a todos los profesores y alumnos de primaria y secundaria, tal como hace nuestro proyecto ACIERTAS.

Debemos aprovechar esta coyuntura para hacer una apuesta ambiciosa por la mejora de la investigación en nuestro país, con la ayuda de los fondos de la Unión Europea y marcando una estrategia de inversión sostenible a largo plazo. El momento es ahora. No hay excusas.

Perla Wahnón es presidenta de COSCE (Confederación de Sociedades Científicas de España)

Compartir

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: