España es el país que más redujo sus emisiones de CO₂ durante la primera ola de la pandemia

Durante los peores días de la pandemia, las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) se redujeron a la mitad de las que hubo que en los mismos días de 2019. Ni sumando las reducciones provocadas por alguna de las mayores crisis de los últimos 100 años, igualarían a las producidas en los seis primeros meses de 2020. Por países, España fue el que más las bajó y, por sectores, la aviación y el transporte por carretera. Eso sí, fue llegar el verano y volver a subir. Pero aún no han recuperado los niveles previos, salvo en China, donde incluso ya emiten este gas a la atmósfera más que en el año pasado.

Las emisiones de CO₂ se deducen de los inventarios nacionales de uso de energía y consumo de combustibles, pero se dan a conocer hasta uno o dos años después de haberse producido. Sin embargo hay maneras de estimarlas casi en tiempo real. Ahora, un grupo de investigadores del proyecto Carbon Monitor ha combinado varias de ellas para medir el impacto de la pandemia en la generación de este gas de efecto invernadero. Calcularon, por ejemplo, las emitidas por la producción horaria de electricidad de 31 países, las del tráfico diario en 416 ciudades o las de los pasajeros y distancia recorrida de todos los vuelos de cada día. Hicieron lo mismo con las emisiones de edificios públicos y comerciales de 206 países o las de la producción industrial de 62 países.

Los resultados de todos estos cálculos, publicados en Nature Communications, muestran una reducción de 1.551 millones de toneladas de CO₂ entre el 1 de enero y el 1 de julio de este año. En porcentaje, eso significa una bajada del 8,8% de la cantidad emitida en el mismo periodo del 2019. Para hacerse una idea de la dimensión, la bajada en los primeros seis meses de 2020 cuadruplicó la producida tras la I Guerra Mundial y fue un 60% mayor que la sucedida en los tres años siguientes al crac de 1929. Ni siquiera sumando las reducciones de dos cataclismos como la II Guerra Mundial y la crisis financiera de 2008, que marcaron registros históricos, igualarían a las de enero a junio de este año.

Los sectores del transporte aéreo y por carretera bajaron sus emisiones a la mitad

El descenso ha ido paralelo a las medidas de confinamiento tomadas por cada país. En abril, cuando la mayoría de los países occidentales eliminaron casi toda su vida social y ralentizaron su economía, las emisiones bajaron el doble, hasta el 16,9%.

En términos absolutos, los países que más rebajaron sus emisiones fueron, por este orden, EE UU, India y China. Pero son también los que más gases emiten. En porcentaje de su producción local, sin embargo, el país que más redujo la generación de CO₂ fue España, seguido de India y Alemania. En el estado español la reducción fue de un 18,8%, más del doble que la mundial.

El investigador de la Universidad de Tsinghua de Pekín (China) Zhu Liu explica la diferencia: “China tuvo éxito en controlar la pandemia con las medidas de confinamiento más duras y sistema nacional de salud eficaz. Y las emisiones volvieron rápidamente un mes después del cierre nacional. Italia y España también aplicaron fuertes restricciones, pero cada país tuvo su propia curva epidémica y el rebote y vuelta de las emisiones en estos países se produjo relativamente más tarde y más lento”, detalla en un correo. De hecho, China emitía a 31 de agosto (último día disponible) casi los mismos gases de efecto invernadero que en 2019 y en mayo superó las emisiones del mayo pasado. En general, la mayoría de los grandes países ha tenido este efecto rebote, pero sin recuperar los niveles previos a la pandemia.

“La mayor reducción [por sectores] se produjo en el sector del transporte por carretera”, dice en una nota el responsable del grupo de energía y recursos de la Universidad de Berkeley (EE UU) y coautor del estudio Daniel Kammen. “Debido sobre todo a las restricciones que favorecieron el trabajo en casa, las emisiones de CO₂ del transporte bajaron un 40% en todo el mundo”, detalla. Aunque los vuelos aportan en total mucho menos que los coches, su descenso relativo fue aún mayor, superando el 56%, dentro de su ámbito.

Todas estas reducciones son una gota en el océano del cambio climático. Harían falta décadas con unas cifras como las de este año para que mermara el CO₂ acumulado por los humanos en la atmósfera desde inicios de la Revolución Industrial. “Aunque la caída no tiene precedentes, la reducción de las actividades humanas no puede ser la respuesta”, recuerda Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto Postdam para la Investigación del Impacto Climático (Alemania) en una nota de esta institución. “De hecho, lo que necesitamos son cambios estructurales y transformadores en nuestros sistemas de producción y consumo energéticos”.

El director ejecutivo del Global Carbon Project, el catalán Pep Canadell, mantiene que “hay muchas oportunidades pero seguramente pocas lecciones de lo que ha pasado, pues conseguimos una disminución de emisiones por medios que no nos interesan”. Canadell, que no ha intervenido en este trabajo, sí lo ha hecho en estudios previos que indicaban ya el descenso de emisiones. “Las oportunidades están en que un mundo descarbonizado es un mundo más saludable para los humanos y el medio ambiente, para la creación de trabajo, para la descentralización del sistema energético y para una mayor independencia energética a nivel nacional. Esto es lo que la pandemia de la covid nos ha enseñado”.

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