En Sofía con Danila Stoyánova

Cuando hace escasos días aterricé en el aeropuerto de Sofía pensé en Bob Dylan. Siempre pienso en Dylan cuando viajo a lugares que no conozco, pienso en si habrá actuado también en la ciudad a la que llego. Me quedé mirando las casas, los pisos. Como es mi costumbre, me sentí búlgaro. Hijo y nieto de búlgaros. Me imaginé viviendo en un piso de las circunvalaciones que veía mientras me llevaban a mi hotel. No era mala vida. Dos habitaciones, salón amplio, cocina y un cuarto de baño. Luminoso. Dada mi edad, mi piso me lo dio el Estado. La época soviética revolotea en el urbanismo.

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