El vidrio acabó con el coloso romano

Fue el humilde y frágil vidrio el que provocó el derrumbe del coloso de cemento –de casi 7.000 metros cuadrados de superficie- que se alzaba en lo que hoy es el Cerro de La Muela, un altozano del término municipal de Carrascosa del Campo (Cuenca). Se trataba de un edificio de más de 90 metros de largo, de dos o tres plantas, y en cuyas esquinas se levantaban torres cuadradas de mayor altura aún. Fue uno de los mayores jamás construidos por los romanos en Hispania y sus restos fueron estudiados por la Universidad de Guelph (Canadá) en los años 70 del siglo pasado. Ahora, un informe arqueológico sobre las últimas investigaciones realizadas por expertos españoles da una posible respuesta a su enigmático uso y sobre el que se lleva décadas especulando.

Seguir leyendo

Compartir

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: