El futuro primer ministro de Montenegro lamenta la expulsión de embajadores

Zdravko Krivokapic. EFE/EPA/BORIS PEJOVIC/Archivo

Zdravko Krivokapic. EFE/EPA/BORIS PEJOVIC/Archivo

Belgrado, 29 nov (EFE).- El futuro jefe del Gobierno de Montenegro, el conservador Zdravko Krivokapic, lamentó este domingo la expulsión del embajador serbio anunciada el sábado por el Ejecutivo saliente, y la recíproca medida de Serbia, y anunció que tras su inminente subida al poder fomentará una «política de buena vecindad con Belgrado».
«Tales actos contradicen el espíritu de la vía europea y de la buena cooperación regional de países amigos», afirmó Krivokapic en su cuenta de Twitter.
Krivokapic añadió que su Gobierno, que previsiblemente asumirá funciones en cuestión de días, «promoverá la verdadera política buena vecindad con Belgrado y con todos en la región, según el principio de soberanía, independencia y no intromisión en los asuntos de otros Estados».
«El respeto mutuo será nuestra medida», declaró.
El futuro primer ministro acusó al «régimen saliente» de «no abstenerse ni en sus últimos días de polarizar a la sociedad y profundizar las divisiones».
El Ministerio montenegrino de Asuntos Exteriores declaró el sábado persona non grata al embajador de Serbia en Podgorica, Vladimir Bozovic, por su «injerencia en los asuntos internos» de Montenegro, y le instó a abandonar el país.
Belgrado respondió con la medida recíproca de expulsar al embajador montenegrino, Tarzan Milosevic.
DECISIÓN MOTIVADA POR UNA DECLARACIÓN
La decisión del pro-occidental Gobierno saliente de Montenegro fue motivada por una declaración de Bozovic en la que calificó de «liberación» y «libre voluntad del pueblo montenegrino» la decisión de 1918 de Montenegro de entrar en el Reino dominado por Serbia (la posterior Yugoslavia).
En 2018, el Parlamento montenegrino aprobó la anulación de aquella decisión que abolía la soberanía de Montenegro.
En la década de 1990, tras la desintegración de la antigua Yugoslavia, los dos vecinos formaron un Estado común, hasta que Montenegro, que hoy es miembro de la OTAN, proclamó su independencia en 2006, después de que el 55 % de la población se pronunciara a favor de ese paso en un referéndum.
No obstante, desde entonces surgen cada tanto tensiones identitarias entre los dos países.
Casi el 30 % de los habitantes de Montenegro se consideran serbios.
El Gobierno de España, en un comunicado remitido anoche a Efe por la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, llamó a Serbia y a Montenegro a reasumir «las relaciones de buena vecindad».
«España, como país amigo de ambos, desea hacer un llamamiento a la tranquilidad y a la vuelta a las relaciones de buena vecindad entre los dos países necesarias para la estabilidad de toda la región y su perspectiva europea», indica la nota.
Las actuales tensiones diplomáticas en la península balcánica se producen a pocos días de la prevista formación de un nuevo Ejecutivo en Montenegro, surgido de las elecciones legislativas del pasado agosto, cuando el Partido Democrático de los Socialistas (DPS) perdió la mayoría por primera vez después de 30 años en el poder.
Los comicios fueron ganados, con una ajustada mayoría, por la coalición conservadora «Por el futuro de Montenegro», aglutinada en torno al Frente Democrático (DF), dominado por nacionalistas serbios y prorrusos, y dos alianzas de centro izquierda. EFE
Sn/wr/msr

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