El escándalo sexual que provocó el derrumbe de dos grandes ejecutivos de Hollywood

El auge imparable de las plataformas de streaming, el cierre de las salas de exhibición de todo el mundo a causa de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus y la incursión en la industria de gigantes tecnológicos como Apple o Amazon pusieron en la encrucijada a los estudios cinematográficos de Hollywood, sumidos en una crisis estructural sin precedentes en las últimas décadas. De todas estas circunstancias se escribieron ríos de tinta en los medios de comunicación, pero hay un escándalo que intensificó la crisis de una parte de la industria.

Charlotte Kirk es una actriz desconocida hasta para los más cinéfilos de clase. Esta intérprete británica de 28 años lleva algo más de un lustro luchando por hacerse un lugar en Hollywood sin demasiado éxito. Hasta la fecha no pasó de algún papel secundario en films de acción y pequeños cameos en un par de producciones. Ahora, su nombre es el más repetido entre las publicaciones periodísticas de la meca del cine después de la renuncia de dos de los ejecutivos más poderosos de la industria.

El 18 de agosto la industria recibía atónita la noticia de que Ron Meyer, vicepresidente del conglomerado NBC Universal, abandonaba su puesto de manera súbita después de casi cuatro décadas siendo una de las figuras claves del sector. A los 75 años, el responsable de éxitos como Gladiador, Identidad desconocida o Rápido y Furioso y que en su rol como agente (fundó en los ochenta la agencia de representación CAA) llevó al estrellato a Meryl Streep o Tom Cruise, comunicó su renuncia inmediata. ¿El motivo? Una relación extramatrimonial “breve y consensuada” con Charlotte Kirk. Fue en 2012, cuando ella tenía 20 y el 67. Según Page Six, Meyer pagó durante años a la actriz para que mantuviera el secreto, pero una vez el caso llegó a oídos de Universal el estudio exigió que lo pusiera en conocimiento del FBI y renunciara a su cargo.

El sitio The Wrap sostiene que los supuestos extorsionadores son los directores Neil Marshall y Joshua Newton, pareja actual y expareja de Kirk respectivamente. Durante el transcurso de un año, ambos le habrían pedido a Meyer grandes sumas de dinero o luz verde como productor a algunos de sus proyectos personales con tal de no revelar su pasado romance con la intérprete. Marshall, reconocido cineasta responsable de películas como la última Hellboy o El descenso y algunos episodios de televisión celebrados de Game of thrones, negó las acusaciones que tilda de “maliciosas e hirientes”. “No hay un grano de verdad en esta historia. Estamos ante una caza de brujas, simple y llanamente, perpetrada por hombres privilegiados en posiciones de poder”, corroboró en un comunicado. Además de su prometida, Charlotte Kirk también es la protagonista de su próximo film, The Reckoning, que todavía busca distribuidora para estrenarse en salas.

Kirk se vio envuelta en un caso de similar eco mediático. En este caso, el gran estudio que vio caer a su máximo responsable fue nada más y nada menos que Warner Bros. En marzo de 2019, The Hollywood Reporter reveló que Kevin Tsujihara, de 55 años, CEO de la compañía, había sido presionado para buscar papeles a la actriz, con la que mantuvo una relación sexual en 2013, coincidiendo en el tiempo con su relación con Meyer. “Sé que estás muy ocupado, lo sé, pero cuando estábamos en aquel motel teniendo sexo me dijiste que me ayudarías y cuando me ignoras como ahora haces que me sienta usada. ¿Me vas a ayudar como dijiste que harías?”, le preguntó Kirk a Tsujihara pocos meses después en un mensaje de texto que mostró la publicación.

El ejecutivo le consiguió decenas de audiciones y dos pequeños roles en proyectos de su estudio, Ocean’s 8: las estafadoras y Cómo ser soltera, y se vio obligado a renunciar. Se desconoce todavía si Ron Meyer también ejerció estos años presión sobre directores de casting o productores para que ofrecieran trabajo a la joven de 28 años. Aunque estas revelaciones vieron la luz en pleno MeToo, Kirk negó haber sufrido algún abuso o comportamiento inadecuado de cualquier tipo por parte de Meyer o Tsujihara. “No me considero una víctima porque fue mi decisión. Nadie me forzó a hacer nada, hice lo que quise ya fuera bueno o malo”, explicó al Daily Mail.

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