El emprendimiento tecnológico español mantiene el tipo pese a la pandemia

Imagen de una impresora 3D. Este año, la pandemia ha impulsado la impresión de piezas para respiradores y accesorios para mascarillas.
Imagen de una impresora 3D. Este año, la pandemia ha impulsado la impresión de piezas para respiradores y accesorios para mascarillas.andresr / Getty Images

Mientras en Europa la crisis económica derivada del coronavirus ha frenado casi en seco el emprendimiento, las startups (empresas emergentes) y scaleups (compañías con vocación de crecimiento y que superan el millón de euros de financiación) tecnológicas españolas han aguantado el embate. El último estudio Tech Scaleups Spain sobre el ecosistema, elaborado por la consultora Mind the Bridge en colaboración con Acciona, demuestra que España encadena una década de crecimiento continuo, incluido este año dominado por la pandemia. Una tendencia que, en palabras de Alberto Onetti, presidente de Mind the Bridge, prueba la capacidad de España para levantar cada vez más fondos de capital riesgo extranjero, así como de construir un perfil internacional, que todavía es exiguo. “Solo es la punta del iceberg. Hay mucho más que hacer por debajo para desarrollar y consolidar el entorno”, asegura.

En comparación con los grandes dominadores del continente, las scaleups y startups nacionales se encuentran aún muy alejadas de su impacto y trascendencia. Francia, Alemania, Suecia y especialmente Reino Unido juegan una liga diferente. Aparte de contar de media con el doble de compañías emprendedoras, su financiación es hasta cuatro veces mayor —nueve en el caso de Londres—, tal y como apunta el informe. “No deja de ser el reflejo de en qué momento comenzaron a invertir. Hay determinados países que empezaron antes. Es algo cruel, pero así funciona. La innovación requiere dinero y esperar a obtener resultados. Cuanto más tarde sea, más tarde llegarás. Y España lo hizo a partir de 2010”, destaca Onetti.

La ventaja competitiva para España es que domina el emprendimiento en el sur de Europa, siendo el sexto país europeo en número absoluto de scaleups. Una posición relevante que contrasta con la dificultad para lograr los tan ansiados unicornios, empresas emergenytes que superan la barrera de los 1.000 millones de dólares en valoración sin tener presencia bursátil. Cabify ha sido de los pocos nombres propios que ha cruzado esta meta, aunque durante 2020 el contador se mantiene a cero. En Alemania, en cambio, han surgido tres y en Reino Unido seis.

Forjar proyectos tan exitosos, al menos así lo entiende Miguel Ángel Díez, CEO de Erasmusu y exdirector de ISDI Accelerator, significa tener referentes, captar talento, atraer inversores y situar a España como un lugar de nuevas oportunidades. Por no mencionar su capacidad tractora para generar alrededor de ellos nuevas empresas que complementen su actividad. “Muchas iniciativas se han convertido en scalepus porque ha llegado dinero de fuera. Ha aumentado la financiación europea y estadounidense. En España hay una decena de empresas que, como Ontrack y Spotahome, si les sale bien la jugada, pueden convertirse en unicornios”, sostiene.

A pesar de que no parece tan aventurado prever que nazca algún unicornio español en los próximos años, Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec, aporta una mirada diferente a su impacto: deben generar empleo, riqueza y pagar los impuestos en España. Lo que sucede habitualmente es que, para escalar, las startups salen hacia países extranjeros; y allí es donde generan un retorno de la inversión. “Necesitamos una estrategia que permita que los beneficios que comenzaron aquí no emigren. Hay que facilitar que operen aquí, que haya una regulación adecuada. Transmitir al mundo que en España pueden crearse unicornios, aunque sea complicado”, zanja.

Bicefalia innovadora

El informe pone de relieve una peculiaridad del modelo español: su bicefalia emprendedora. La innovación la dominan Barcelona, con 193 scaleups y casi 4.000 millones de euros en financiación, y Madrid, con 130 scaleups y casi 2.000 millones de euros de capital. Más que un problema, funciona como una doble vía de cooperación a través de la que promocionar talento, proyectos y nuevos negocios. El rifirrafe político a veces muestra lo contrario y distorsiona la realidad, pero, como indica Díez, hay más colaboración que competición. “Aspiraría a que hubiera oportunidades en ciudades más pequeñas. Nunca sabes dónde puede surgir la disrupción. Y en el caso de las empresas tecnológicas es más habitual que todo esté más disperso”, añade Barrero.

El coronavirus ha evidenciado que herramientas como la inteligencia artificial, la ciencia de datos, la sensorización, el comercio electrónico y todas aquellas que aceleren la digitalización cuentan con más papeletas para mantener el tipo, incluso gozar de cierto éxito. Y el momento es inmejorable, sobre todo por la llegada de miles de millones de fondos europeos para reconstruir la economía y un Gobierno que apela constantemente a la transformación del país. Historia diferente es dónde acabe este dinero y si la política irá más lejos de las buenas intenciones. “Si apoyan a startups y scaleups españolas a conseguir más recursos, generar negocio y potenciar la educación y el talento, tambíen captarlo, es el camino”, incide Díez.

La capacidad de aguante de la innovación española lleva a pensar que algunos sectores van a beneficiarse más fácilmente de las consecuencias de la crisis. Serían esas líneas ascendentes de la más que probable recuperación en forma de K a la que asistimos. La mayoría de expertos coincide en que las empresas tecnológicas relacionadas con movilidad, gaming, ciberseguridad, comercio minorista, sector inmobiliario, turismo, agroalimentación y biotecnología parten con ventaja a la hora de captar más fondos y dinamizar sus mercados. “Se trata de una oportunidad de negocio única. El vector digital ha sido fundamental para no parar el mundo. Existe una ventana de oportunidad”, sugiere Barrero.

El panorama descrito por el estudio es esperanzador para España. El crecimiento constante, año tras año, demuestra que su ecosistema madura velozmente y se ha posicionado a nivel mundial, ahí están los ejemplos de empresas como Letgo y Alén Space. Con una pandemia pendiente de resolución, quedan meses de volatilidad y cambios absolutamente inesperados, pero el diagnóstico para que este entorno siga progresando al mismo ritmo es claro. “España está en la buena dirección. Eso sí, ha de captar más capital y moverse más rápido. El más mínimo euro es muy importante en este tipo de negocios”, concluye Onetti.

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