Dólar CCL: cómo será la operatoria con nuevos bonos y qué pasará con la brecha

Hasta el momento, los nuevos bonos no son la brújula para el precio del CCL o MEP, en primer lugar, porque tienen “parking” (de 5 días hábiles), y en segundo lugar, porque aún no hay referencias de las cotizaciones en dólares, algo que se va a normalizar la semana que viene.

“Por su escaso volumen, los nuevos títulos emitidos en el canje no son referencia de precio de dólar MEP/CCL. Recién lo serán el próximo lunes 14 de septiembre, cuando finaliza el parking de liquidación de quienes efectuaron la operación hace dos días”, explica a Ámbito Sergio Morales, fundador de interfinance.com.ar.

Frente a esta situación, “lo que más se está usando en este momento para hacer contado con liqui son las Ledes de corto plazo, que cotizan tanto en pesos como en dólares, a la espera de que empiecen a operar los nuevos bonos tanto en pesos, como en dólares”, comenta a este medio Rafael Di Girono, director de Proficio Investment.

Ahora bien, con el Bonar 2024 ya en el arcón de los recuerdos, el consenso del mercado apunta a que su lugar será ocupado por el Bonar 2030 (AL30), como título más negociado, y muy cerca aparecerán el Bonar 2035 (AL35), y el Bonar 2038 (AE38).

“Se espera que los bonos más operados sean los que se ubican en el tramo corto de la curva soberana. En este sentido, el Bono AL30 se perfila para ser el más elegido para dólar MEP o CCL, por haber sido la principal opción de canje del Bonar 2024, título público con el que más realizaba esta operación cambiaria, previo a la reestructuración de deuda”, sostiene Morales.

Más allá de esto, Di Giorno advierte que “muchas veces el bono de referencia no es el que más emisión tenga, si no cual va siendo la preferencia del mercado”. De todos modos, cree a priori, que por “los que canjearon tanto el Bonar 2020, como el Bonar 2024, que eligieron el Bonar 2030, éste sería el más elegido por los inversores”, aunque aclara que “habrá que comprobarlo la semana que viene”.

“El mercado se irá armando (con los días), en especial, sobre los bonos más líquidos», dicen desde Portfolio Personal Inversiones (PPI). Sostuvieron que «para tener idea, las principales referencias del mercado antes eran los bonos 2020, 2024 y el Discount. Desde ahora entendemos, las referencias pasarán por los bonos en dólares 2030, 2035 y 2038”.

Qué pasará con la brecha

La reestructuración de deuda fue un paso necesario, pero no suficiente para la reducción sustancial de la brecha cambiaria, más allá de que el comportamiento del CCL durante los últimos 10 días evidenció una baja (en torno a $10) con respecto al máximo de $135 anotado el 21 de agosto pasado. “Para la estabilización del tipo de cambio será importante la próxima presentación del plan económico y del presupuesto 2021 junto con el resultado de las negociaciones con el FMI. Mientras tanto es probable que sigamos transitando un escenario de extrema volatilidad en el dólar”, proyecta el fundador de interfinance.com.ar.

Sin embargo, de corto plazo el mercado está a la expectativa de qué hará el Banco Central (BCRA), si es que decide intervenir vendiendo sus bonos. El viernes pasado, el ministro de Economía, Martín Guzmán, deslizó la posibilidad de que el Banco Central utilice su “poder de fuego”, es decir, sus tenencias de los nuevos bonos del canje, para intervenir con el objetivo de achicar la brecha.

Recordemos que tanto la autoridad monetaria, como la ANSES y también la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entraron al canje con títulos ilíquidos, y ahora cuentan en su cartera bonos en dólares con mayor volumen de negociación, como el AL30 o el AL35, instrumentos que serán utilizados por los inversores para hacerse de dólares.

El BCRA tiene unos u$s7.611 millones en los nuevos bonos 2030 y 2035, “disponibles para vender en el mercado y bajar las cotizaciones CCL y MEP si es necesario”, señalan desde Portfolio. Además, están la ANSES y otros fondos como los de la SRT del Ministerio de Trabajo, que se le suman al poder de fuego del BCRA para poder bajar la brecha.

En el mercado creen que el BCRA podría cumplir ese objetivo, con el fin de conseguir un alivio en la cotización oficial del dólar y no tener que vender reservas. Hasta podría recuperar volviendo a comprar, estiman algunos operadores.

Pero, desde Portfolio advierten que dicha intervención “es una solución de corto plazo, donde si bien hoy el BCRA tiene un arsenal importante para bajar la brecha, su poder de fuego no es infinito y el mercado lo sabe”. En ese sentido, si los desequilibrios se mantienen y la entidad monetaria se queda sin armas para pelear la brecha, se volverá al mismo problema y habiendo gastado más recursos.

¿Vuelve el «carry trade»?

Para tener una métrica de la capacidad de fuego del BCRA, en Invertir en Bolsa (IEB) estimaron que, utilizando sus tenencias por unos u$s7.600 millones, podría llevar al CCL a un nivel de u$s115,38.

“Esta proyección no representa un pronóstico, sino que es simplemente un enfoque para entender que el BCRA tiene ´capacidad de fuego´para bajar al CCL. A su vez, creemos que otros organismos del Estado, también tendrán nuevos bonos para colaborar en la estrategia. Es decir, que habría fuego amigo para cumplir el objetivo”, subrayaron.

Aun cuando el CCL no caiga, en el caso de permanecer estable, la brecha se iría reduciendo, dado que el BCRA continuaría con el proceso de devaluación de la flotación administrada.

En ese escenario, desde IEB consideran que “el inversor pierde el costo oportunidad del rendimiento de los instrumentos en pesos. Por lo tanto, de comenzar a estabilizarse el CCL, podría generarse un flujo de dinero hacia las alternativas de inversión en pesos”, configurándose incentivos temporales para estrategias de “carry trade”.

En ese caso, sería un “carry virtuoso” en la medida en que ayude al proceso de convergencia de la brecha: interpretado de esta forma, sería diferente al proceso generado durante la administración anterior, donde las altas tasas de las Lebac impulsaron un significativo ingreso de capitales, que al revertirse las condiciones de mercado, no encontró salida y presionó sobre las reservas del BCRA, concluyeron desde IEB.

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