Dhiraj Mukherjee: “La tecnología no está creando necesariamente un mundo mejor”

El de Dhiraj Mukherjee un nombre reconocido en el panorama emprendedor londinense. Su lugar de nacimiento fue La India. El trabajo de su padre en Air India, sin embargo, lo llevó a pasar su infancia en distintos países. Tras licenciarse en Economía Matemática en el Dartmouth College partió a California para obtener un MBA en Stanford. Su gran contribución a la tecnología es Shazam, la app musical que permite conocer los datos de canciones. Hace dos años, vendió la compañía a Apple y, desde entonces, se ocupa de invertir en proyectos socialmente responsables a través de la firma Tech for good. Ha sido uno de los participantes en la presente edición de South Summit.

¿Cómo ve la app hoy en día?

La verdad es que no tengo una opinión muy informada, aunque sí le puedo decir que estoy contento de que mis hijos y sus amigos la usen. Creo que Apple ha cambiado el producto de forma dramática, de forma que ahora se parece a lo que tenían en mente cuando adquirieron la empresa. Ha mejorado mucho en términos de integración con Apple Music y con toda la experiencia de Apple.

Mientras a la gente le guste la música y la use para conocerla mejor y compartirla, Shazam me seguirá haciendo feliz.

¿En qué consiste el proyecto Tech for good?

Entiendo la tecnología bien, y cada ve sé más sobre tener un impacto. Veo una nueva generación de emprendedores que están tratando de construir sus proyectos. Y esto es algo sumamente duro, con muchas subidas y bajadas que constituyen la naturaleza de las startups.

Cada vez más veo a compañías tratando de tener un impacto positivo sobre la sociedad, y por eso he decidido gastar mi tiempo contribuyendo al entorno y al planeta. Por eso, trato de invertir en esta gente, en estas compañías que representan este espíritu.

La tecnología la producen principalmente empresas cuyo primer objetivo es el beneficio para sus accionistas. ¿Cree que la tecnología está creando un mundo mejor para todos?

Depende. La tecnología se genera gracias a la curiosidad, a la exploración, por la innovación e imaginando lo que puede hacerse realidad. Un ejemplo positivo es lo que sucedió cuando creamos Shazam, que consistió en crear un algoritmo que no existía en el momento y que la gente sigue disfrutando hoy en día.

En este caso, la tecnología sirve para cosas positivas, como lograr avances en energías renovables. Obviamente, también puede usarse para el mal, como monitorizar a individuos o acceder a datos personales que las personas no quieren compartir. La tecnología no es ni buena ni mala, son las personas y la intención que hay detrás lo que es importante.

¿Y cómo ve el uso que se hace de la tecnología hoy en día en EE UU, en la UE o el Reino Unido se está usando para crear un mundo mejor?

No, no necesariamente… Creo que la tecnología se ha metido en nuestras vidas, y ha afectado a todo tipo de industrias, y casi todas las compañías se han vuelto más y más digitales. En la tecnología veo el bueno, el feo y el malo… No podemos generalizar, hay muchos aspectos positivos, y trato de invertir mi tiempo en ellos. Pero, obviamente, pasan muchas cosas alrededor de la tecnología con las que no estoy de acuerdo, que no apruebo y de las que no quiero participar. Tenemos que tener mucho cuidado con su uso en muchas áreas.

¿A qué ámbitos está dirigiendo sus inversiones más recientes?

Acabo de completar una inversión en una startup llamada Beam que ayuda a personas sin hogar a través de iniciativas de crowdfunding. También estoy en el consejo de MeVitae, una empresa que usa inteligencia artificial para combatir los sesgos involuntarios que se tienen a la hora de llevar a cabo contrataciones.

He invertido también en un equipo de mujeres diseñadoras de juegos y que pretenden enseñar a codificar y cambiar un panorama dominado por hombres y en startups que ayudan a la integración de inmigrantes.

¿Qué sabe del ecosistema tech en España?

Este año solo he podido intervenir de form remota en el South Summit. Espero en años siguientes por involucrarme más en los ecosistemas españoles. Le diré que uno de los hitos recientes de mi carrera este año ha sido un tour que hice con motivo de acuerdos con el Real Madrid, un club del que también soy seguidor. En ese tipo de eventos suelo hablar de cómo veo el futuro, de cómo lo interpreto algo que hago a través de los ojos de mi hijo de 11 años: lo que piensa de Black Lives Matter, del hecho de que sea casi vegetariano para no hacer daño a animales, de los patrones que veo en las empresas en las que invierto…

Es parte de mi trabajo y no suele interesar mucho a mi entorno cercano. Eso sí, cuando les he contado que di una conferencia para el Real Madrid, ahí sí logré interesar a mis amigos. Por una vez me dijeron “¡eh! ¡Cuéntanos más!”.

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