Crisis urbana: los problemas que origina la falta de planificación y de espacios verdes

"El paisaje es un producto cultural, no existe en la naturaleza y debe cumplir parámetros fundamentales como, por ejemplo, que sea sostenible, que no demande productos químicos ,y que esté constituido por vegetación originaria del lugar", dice Fabio Márquez. Foto: Fernando Calzada.

«El paisaje es un producto cultural, no existe en la naturaleza y debe cumplir parámetros fundamentales como, por ejemplo, que sea sostenible, que no demande productos químicos ,y que esté constituido por vegetación originaria del lugar», dice Fabio Márquez. Foto: Fernando Calzada.

Lejos de limitarse a una cuestión estética, el paisajismo estudia el modo de reducir el impacto antropogénico en la vida cotidiana. Vegetación, ecología, biodiversidad y cultura son algunos de los aspectos que estudia esta disciplina contemporánea que no parece tener prioridad en la agenda ciudadana. DEF dialogó con Fabio Márquez, el licenciado en diseño del paisaje y especializado en gestión pública para conocer más sobre este tema.

-El término “paisajismo”, en general, se asocia a la ornamentación de jardines. ¿Cómo define esta actividad?

-Se trata de una de las disciplinas más nuevas para afrontar el impacto del accionar humano –el cambio climático, la contaminación y el hacinamiento, entre otros factores– sobre las condiciones de vida. Es real que, en general, se lo relaciona con una jardinería elaborada desde lo estético e, incluso, con la moda. Pero el diseño del paisaje contemporáneo va mucho más allá, y no solo incluye la vegetación, sino también el paisaje cultural, el tangible e intangible, lo que se construye, la ecología, las cuestiones ambientales y el cuidado de la biodiversidad.

En este contexto, entonces, el jardín contemporáneo debe cumplir parámetros funcionales, como por ejemplo que sea sostenible –que no requiera exceso de recursos hídricos–, que no demande productos químicos y que esté constituido por la vegetación original del lugar, que es la mejor adaptada y la que convoca a la fauna autóctona rioplatense. De hecho, en los escasos espacios públicos donde se implementa este concepto –Parque Benito Quinquela Martín, Parque de la Estación y Plaza Clemente–, la gente se asombra por la cantidad de pájaros, insectos y mariposas que aparecen.

Las plazas brindan un equilibrio que ayuda a controlar las islas de calor, favorecen la limpieza del aire altamente contaminado y polvo en suspenso, entre diversos elementos que el material vegetal contribuye a retener. Foto: Fernando Calzada.
Las plazas brindan un equilibrio que ayuda a controlar las islas de calor, favorecen la limpieza del aire altamente contaminado y polvo en suspenso, entre diversos elementos que el material vegetal contribuye a retener. Foto: Fernando Calzada.

-¿Cuáles son los elementos fundamentales a la hora de diseñar un espacio sostenible?

-Además de la vegetación, los diseñadores de paisajes intervienen en lo cultural y lo patrimonial. Hay que tener en cuenta diversos factores, como los espacios relacionados con las fiestas populares, las construcciones, la infraestructura, los intereses turísticos y todo aquello que permita proteger la identidad. El paisaje es un producto cultural, no existe en la naturaleza; por eso, cuando se va a modificar un espacio, es indispensable realizar un proceso participativo que tenga en cuenta a los usuarios potenciales, que favorezca el encuentro social, la recreación, el ocio. Ese es el reaseguro de que la gente sienta que le pertenece y que deje de ser un lugar impuesto para ser el espacio de todos.

-¿Qué funciones cumplen las plazas en una ciudad?

Como sistema, brindan un equilibrio que ayuda a combatir las islas de calor, favorecen la limpieza del aire altamente contaminado por los gases emanados de la quema de combustibles fósiles y el polvo en suspenso, entre diversos elementos que el material vegetal contribuye a retener. Desde otro punto de vista, ayudan a vivir mejor, alejando a las personas del estrés de las calles. Los espacios verdes deben ser lo más grande posible y contener a todos, para lo cual tienen que contar con el equipamiento adecuado. Los adultos mayores y las embarazadas necesitan que los bancos tengan apoyabrazos para sentarse o pararse. El banco con respaldo invita a permanecer, por lo cual tendría que estar frente a una escena paisajística. Estos son meros ejemplos de lo que significa pensar el espacio. Diseñar es combinar los materiales inertes con lo vegetal para poder crear un lugar público armónico y funcional.

-¿»Plaza» es sinónimo de “espacio verde”?

-No. El tema es que en urbes como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tienen una alta densidad urbana y poco espacio verde público, la plaza –sin descuidar el uso social, ya que se trata de un lugar de encuentro– debería ser lo más verde posible. Si bien no es una reserva natural, necesitamos que no tenga cemento innecesario.

El especialista afirma: "La situación de la ciudad de Buenos Aires es crítica, tiene poca cantidad de plazas, muchas de las cuales son de dudosa calidad. Hay 6 metros cuadrados de espacio verde por habitante, cuando los estándares internacionales hablan de un mínimo de 10 y 15 metros cuadrados". Foto: Fernando Calzada.
El especialista afirma: «La situación de la ciudad de Buenos Aires es crítica, tiene poca cantidad de plazas, muchas de las cuales son de dudosa calidad. Hay 6 metros cuadrados de espacio verde por habitante, cuando los estándares internacionales hablan de un mínimo de 10 y 15 metros cuadrados». Foto: Fernando Calzada.

EMERGENCIA VERDE EN BUENOS AIRES

-Si tuviera que hacer un diagnóstico, ¿cómo evaluaría la situación de la Ciudad?

-Diría que es crítica, tiene poca cantidad de plazas, muchas de las cuales son de dudosa calidad, al punto que considero que se debería sacar una ley de emergencia sobre el espacio verde urbano. Según datos oficiales, en promedio, hay 6 m2 por habitante, cuando los estándares internacionales hablan de un mínimo de entre 10 y 15 m2. Si tomamos las comunas con menor espacio verde, nos encontramos con cifras que asustan: Balvanera y San Cristóbal tienen 40 cm2 por habitante de verde público; Almagro y Boedo, 20 cm2. Creo que estos números reflejan con claridad la falta de interés en mejorar la calidad de vida de las personas.

-¿En qué estado se encuentra el arbolado público?

Respecto a este tema, la Ciudad tiene dos problemas básicos: la cada vez mayor escasez de árboles y la poda salvaje que transforma a los pocos existentes en meros troncos con algunas ramas, hecho que condena su subsistencia. Probablemente, esto se base en el falso mito popular que afirma que es una forma de fortalecerlos, cuando lo que ocurre es que sacan ramas con rapidez porque necesitan tener hojas para hacer la fotosíntesis. Y esta mala práctica afecta muchas veces también a las raíces porque cavan zanjas, por ejemplo, sin tener en cuenta la distancia establecida por la normativa. La falta de anclaje es una de las razones por las cuales un árbol es tumbado por el viento. Lo cierto es que, si las especies están elegidas teniendo en cuenta el ancho de las veredas y las edificaciones, no es necesaria la poda. Creo que el problema principal es la ausencia de planificación y la subestimación de las cuestiones técnicas.

-¿Qué especies autóctonas deberían plantarse?

-Anacahuita, tarumá, curupí, chao chal, palo amarillo, todos árboles nativos que convocan a una fauna propia. En Buenos Aires, podríamos disfrutar de 100 especies de mariposas o 250 variedades de aves que no se ven a raíz de la ausencia de soporte vegetal adecuado. Un dato clave para entender esto es que el 98% del arbolado de la vereda es exótico. La especie dominante –casi un 50%– es el fresno americano, también hay plátanos, jacarandás (que pese a su gran valor ornamental no tienen espacio en la superpoblada ciudad actual) y, en menor cantidad, tilos y paraísos. Una especie que suele ser plantada por los vecinos es el ficus, que ya ocupa un 6% o 7% del arbolado, pero es un árbol inadecuado para esa función, debido a que sus raíces superficiales rompen veredas y caños, y su follaje al caer tapa los drenajes pluviales.

"Podríamos disfrutar de 100 especies de mariposas y 250 variedades de aves que no se ven a raíz del soporte vegetal adecuado: un dato clave para entender esto es que el 98 por ciento del arbolado de las veredas es exótico", sentencia Márquez. Foto: Fernando Calzada.
«Podríamos disfrutar de 100 especies de mariposas y 250 variedades de aves que no se ven a raíz del soporte vegetal adecuado: un dato clave para entender esto es que el 98 por ciento del arbolado de las veredas es exótico», sentencia Márquez. Foto: Fernando Calzada.

-¿Existe una legislación que regule estas cuestiones?

-Sí, pero la ley solo define marcos generales, y se necesitan reglamentaciones para establecer manuales de buenas prácticas. En estos temas, hay una especie de impunidad de hecho. ¿Cómo nos damos cuenta de que una especie fue mal elegida? Cuando hay que podar porque no cabe en la vereda. Para ello, pasó casi una década, entonces, ¿a quién reclamar?

-En medio de este panorama desolador, me gustaría que destacara algo positivo. ¿Qué opina del Parque Tres de Febrero ubicado en el barrio de Palermo?

-Creo que si bien es nuestro gran parque, el mejor que tenemos, le falta cuidado y mejoras. Además, el hecho de que esté atravesado por avenidas impide que el usuario se abstraiga de la locura de la ciudad, por lo cual debería rediseñarse. Considero que es factible de realizar y que, si bien requiere de cambios importantes, es cuestión de decisión política. Se han hecho inversiones millonarias en el Paseo del Bajo o en los viaductos de los trenes pero no en generar espacio público.

DECISIÓN POLÍTICA: LLAVE PARA EL CAMBIO

-¿Cuáles serían las tres medidas que recomendaría para mejorar la calidad de vida ciudadana?

-Cambiar el transporte público por vehículos eléctricos o tranvías modernos, mejorar las bicisendas, que están mal hechas y peor conectadas, e instalar techos verdes que permiten bajar la temperatura de la isla de calor.

Para el licenciado en diseño del paisaje la pandemia puso en evidencia la falta de espacio y dice: "Necesitamos distancia social y resulta que no cabemos en la vereda y no tenemos plazas". Foto: Fernando Calzada.
Para el licenciado en diseño del paisaje la pandemia puso en evidencia la falta de espacio y dice: «Necesitamos distancia social y resulta que no cabemos en la vereda y no tenemos plazas». Foto: Fernando Calzada.

-¿No es una mirada demasiado crítica?

-No es que yo desautorice lo hecho, sino que creo que son parches parciales que no cumplen con el objetivo propuesto. Si uno quiere que miles de personas anden en bicicleta, no se puede construir una ciclovía angosta, doble mano, en una calle de mano única. Cuando se instaló el metrobus, pensé que vendrían los tranvías, pero pasaron diez años y nunca llegaron.

-¿De qué manera se podría paliar esta realidad?

-Incluyendo el tema ambiental en el debate. La sostenibilidad es interpretar la realidad y tomar decisiones sobre ella teniendo en cuenta el largo plazo.

-Por último, ¿cree que la pandemia visibilizó alguna de estas situaciones?

-Sí, puso en evidencia la falta de espacio. Necesitamos distancia social, y resulta que no cabemos en las veredas ni tenemos plazas cerca. Y también sirvió para que la mayoría de la gente tomara conciencia de cómo, con la disminución del tránsito vehicular, mejoró la calidad del aire. Son cosas que suman, pero insisto en que no habrá un cambio real mientras no haya una decisión política.

*Esta nota fue producida y escrita por una miembro del equipo de redacción de DEF

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