Coronavirus en la Argentina | Tironeos y negociaciones de último momento por la nueva cuarentena

En medio de la reunión del presidente Alberto Fernández con Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof surgió un cambio: el anuncio de la nueva etapa de la cuarentena deberá esperar hasta el viernes. La decisión no fue casual, ya que la previa del encuentro estuvo marcada por negociaciones a contrarreloj, dudas y tensión.

Es que si bien los tres dirigentes coinciden en la necesidad de poner un freno al aumento de contagios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), aún persisten ciertas incógnitas respecto a las restricciones que caracterizarán a la nueva cuarentena, que no será igual a la fase 1 pero sí muy estricta.

En este contexto, todavía no está claro qué ocurrirá con el transporte interurbano y se desconoce qué negocios de cercanía permanecerán habilitados en la Ciudad. A su vez Larreta quiere sostener las salidas recreativas de los niños y niñas y hay dudas sobre la continuidad de la actividad física.

Este último punto genera cortocircuitos entre Larreta y Kicillof. El funcionario porteño asegura que no hay elemento científico que demuestre que los runners generan un efecto adverso en la curva de contagios. «Hace bien a la salud«, suele repetir. Sin embargo, aceptaría dar marcha atrás con la habilitación a los corredores a cambio de mantener las salidas para los chicos.

En la provincia de Buenos Aires la mirada es muy distinta. «Es simbólico porque no podés pedirle a la población que se quede adentro y prendés la tele y ves que la gente correr en Capital sin barbijo. Nos dificulta el justificar la medida», aseguran a TN.com.ar desde el entorno al ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán.

Podrían dar marcha atrás con la habilitación a la actividad física. Créditos: Reuters.
Podrían dar marcha atrás con la habilitación a la actividad física. Créditos: Reuters.

En el gobierno bonaerense mantienen su postura: menos circulación para reducir el nivel de contagios. Kicillof tendría decidido cerrar comercios ubicados en grandes avenidas e incrementar el nivel de controles en el transporte. No se descarta, incluso, que puedan cerrarse estaciones de trenes en el conurbano.

Otra de las cuestiones a resolver es el transporte interurbano. Los ministros de cada área discuten si se habilitarán los pasos entre la Ciudad y la Provincia, y en caso de hacer cómo se evitará que circulen personas no esenciales.

Kicillof no dará el brazo a torcer pese a la resistencia de buena parte de los intendentes, que no quieren pagar el costo político de estas medidas, tal como adelantó el periodista Marcelo Bonelli.

Aunque Larreta se mostraba más reacio a aceptar las restricciones, en las últimas jornadas el jefe de Gobierno porteño cedió en pos de mostrar «unidad» en un delicado contexto sanitario. En la Ciudad observan con preocupación cómo podría impactar en el bolsillo el cierre de negocios de cercanía no esenciales.

Sin embargo en la Provincia sostienen que esos comercios generan movimiento en el AMBA ya que muchos empleados viven en el conurbano.

Todo es materia de análisis y lo que está claro es que Nación, Ciudad y Provincia concuerdan en endurecer los controles, pero hasta este jueves no está del todo claro cómo se hará.

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