Bancos europeos dejan negocios de crudo en Amazonas en medio de reclamos de activistas Ecuador

Foto de archivo. Técnicos en un campo petrolero de la estatal ecuatoriana Petroamazonas, en Tiputini, Ecuador, octubre 19, 2017. REUTERS/Daniel Tapia

Foto de archivo. Técnicos en un campo petrolero de la estatal ecuatoriana Petroamazonas, en Tiputini, Ecuador, octubre 19, 2017. REUTERS/Daniel Tapia

Por Brenna Hughes Neghaiwi, Matthew Green y Simon Jessop

ZURICH/LONDRES, 25 ene (Reuters) – Credit Suisse, el prestamista holandés ING y el francés BNP Paribas han decidido detener su financiamiento a las operaciones de petróleo en Ecuador, dijeron el lunes los bancos, en medio de la presión de grupos de activistas y de derechos de indígenas para proteger la Amazonía.

El rol de los prestamistas europeos en el respaldo a estos negocios quedó bajo escrutinio en agosto, cuando un informe de los grupos activistas Stand.earth y Amazon Watch nombró a seis bancos europeos como los principales financistas de exportaciones de petróleo ecuatorianas para las refinerías estadounidenses.

Líderes indígenas que batallan para impedir la exploración de crudo en sus territorios han dicho que el rol de los bancos los convierte en cómplices en casos de derrames, violaciones de derechos de tierras y destrucción de la selva amazónica por parte de la industria de energía en Ecuador.

«Es un logro histórico que nos vayamos posicionando en la lucha y la propuesta desde los territorios indígenas», Marlon Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana, a Reuters.

«Los bancos han sido cómplices y mejor (…) tendrían que financiar para fortalecer otras iniciativas de desarrollo económico pero no extrayendo el petróleo», sostuvo.

El informe de agosto nombró a tres bancos junto con el francés Natixis, el suizo UBS y el holandés Rabobank como los principales financistas detrás de embarques valorizados en cerca de 10.000 millones de dólares de crudo ecuatoriano a Estados Unidos en la última década.

Los grupos activistas han acusado a bancos de usar dobles estándares al hacer compromisos para frenar el cambio climático mientras que al mismo tiempo negocian con la exploración petrolera en Ecuador, donde la industria planea abrir cientos de pozos en el Parque Nacional de Yasuni, declarado patrimonio mundial por la UNESCO.

La Amazonía tiene un rol vital en la regulación del clima en la Tierra al absorber volúmenes gigantescos de dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero responsables por el calentamiento global.

ING dijo que comparte muchas de las preocupaciones en la protección de la Amazonía mencionadas en el reporte y que había decidido revisar su exposición a exportaciones de gas y petróleo de Ecuador.

«Nuestra investigación y los compromisos resultantes están en curso», dijo el banco. «Mientras tanto, hemos decidido no participar en ningún contrato nuevo para el financiamiento de los flujos comerciales de petróleo y gas de la Amazonía ecuatoriana», indicó.

Credit Suisse dijo que había decidido eliminar gradualmente el financiamiento para las exportaciones de petróleo de la Amazonía ecuatoriana y peruana después de finiquitar los compromisos existentes.

«Credit Suisse revisa y actualiza sus políticas sectoriales de forma regular», dijo el banco.

BNP Paribas, en tanto, dijo que había decidido en diciembre excluir los embarques de petróleo de la región de Esmeraldas de Ecuador, que alberga el terminal de exportaciones de crudo del Amazonas en Ecuador.

Rabobank dijo en agosto que había dejado de financiar cargamentos de crudo ecuatoriano a principios de 2020.

UBS, por ahora, no ha llegado a comprometerse a poner fin a su financiamiento de los cargamentos de crudo ecuatoriano. El banco dijo que mantenía un diálogo con grupos de defensa de derechos de las comunidades y que estaba comprometido con los más altos estándares ambientales y sociales.

«Como tal, hemos rechazado transacciones donde el origen del petróleo está asociado de manera verificable con violaciones de nuestros estándares, como los derechos territoriales de los pueblos indígenas o los sitios que son patrimonio mundial de la UNESCO», dijo el banco.

Natixis, por su parte, financió cargamentos de 5,5 millones de barriles de petróleo de la Amazonía ecuatoriana de julio a diciembre, más del doble del volumen que respaldó económicamente en la primera mitad del año, según un análisis de datos de aduanas estadounidenses de Stand.earth y Amazon Watch.

Las decisiones de los bancos podrían complicar las exportaciones de crudo de Ecuador. Las empresas de comercialización de petróleo que trabajaban con ellas deberán encontrar otros bancos que respalden sus transacciones con las refinerías.

«Cualquier banco involucrado en estos negocios enfrentará un escrutinio cada vez mayor, a menos que el Gobierno de Ecuador ponga una moratoria a nuevas perforaciones y aborde el daño ambiental y las violaciones de derechos causadas por la producción existente», dijo Tzeporah Berman, directora de programas internacionales de Stand.earth.

«Ecuador va a necesitar apoyo para salir de una deuda aplastante, pero nuevas perforaciones en selvas fundamentales sin el consentimiento de los pueblos indígenas no es la solución», sostuvo.

La industria petrolera de Ecuador dice que cuidar el medio ambiente y mantener una relación armoniosa con las personas que viven en sus áreas operativas es una prioridad. Petroecuador, la petrolera estatal, no respondió a una solicitud de comentarios.

Si bien el valor de los cargamentos de crudo del Amazonas asciende a miles de millones de dólares al año, algunos inversores dicen que los riesgos para la reputación de financiar tales operaciones, de las que los principales bancos obtienen solo una fracción de sus ganancias, están aumentando.

«Donde los inversores vean un desajuste entre los compromisos de sustentabilidad de los bancos y las acciones en terreno, entonces alentarán medidas de cambio», Bruce Duguid, dijo Bruce Duguid, jefe de la firma de asesorías de gobernabilidad del gestor de fondos Federated Hermes en Reino Unido.

(Reportes de Matthew Green y Simon Jessop en Londres; Brenna Hughes Neghaiwi en Zúrich; reporte adicional de Alexandra Valencia en QUITO y Dmitry Zhdannikov en Londres. Editado en español por Marion Giraldo)

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