Artista holandés Marijn van Kreij exhibe en Barcelona su obsesión por Picasso

Marijn van Kreij posa delante de una de sus obras. EFE/ Quique García

Marijn van Kreij posa delante de una de sus obras. EFE/ Quique García

Barcelona (España), 17 sep (EFE).- El artista holandés Marijn van Kreij muestra a partir de mañana viernes en el Museo Picasso de Barcelona su obsesión por la obra del pintor malagueño, en este caso centrada en el uso recurrente de las ventanas en sus cuadros.
Reutilizando imágenes existentes y concentrándose en la repetición de los motivos y el análisis del acto del dibujo, Van Kreij (Middelrode, 1978) desafía de forma lúdica el mito del genio creativo y la noción occidental de progreso.
Desde 2012 Van Kreij centró su práctica artística casi exclusivamente en el análisis del trabajo tardío de Picasso, que abarca desde las monumentales ‘cuadrículas Picasso’ hasta series expansivas de dibujos tamaño folio basados en los ‘paisajes interiores’ del malagueño.
Bajo el título «Presencias contemporáneas», la exposición, que estará abierta al público hasta el 1 de noviembre, se centra en la ventana, que, como destacó este jueves en la presentación el comisario Erich Weiss, puede considerarse «una especie de punto de encuentro entre la vida interior y el mundo exterior».
Esta exposición, añadió Weiss, demuestra que «la obra de Picasso sigue vigente en el siglo XXI y todavía sirve de referencia para artistas contemporáneos».
En sus grandes cuadrículas, Van Kreij presenta cientos de variaciones de una escena con un marco de ventana azul, sacado de la obra «El Taller» (1956) de Picasso.
Pintado de manera rápida y directa sobre papel usado, páginas de revista y folletos publicitarios, la serie de Van Kreij fluctúa entre la figuración y la abstracción, convirtiendo cada fragmento en un signo vacilante.
Van Kreij confesó hoy en Barcelona que no siempre le gustó Picasso: «Al principio, me parecía el genio que hacía demasiada producción, que toda su obra era genial y eso me molestaba como artista, pero descubrí la obra de Picasso en un catálogo de la Tate y ahí pude apreciar su técnica, cómo utilizaba los colores, su estilo y su manía por repetir las imágenes».
Precisamente, para el artista, «esas repeticiones aluden a un tiempo ralentizado que, a su vez, requieren de una actitud paciente en la observación del espectador».
Aseguró el artista holandés que «no se trata de desafiar a Picasso» y que su principal interés es que la obra resultante sea accesible al público.
Van Kreij aclaró que, aunque ha dedicado gran parte de su atención a Picasso, también se ha interesado en «copiar» y reinterpretar artistas como Paul Klee o la Bauhaus, y de momento no se ha sentido interpelado por la obra de maestros holandeses como Rembrandt o Van Gogh.
Además de «El Taller», en otra sección de la exposición se puede contemplar la visión que Van Kreij tiene de «Las Meninas» de Picasso, quien abrió las persianas cerradas en el original de Velázquez, «un gesto pequeño pero significativo, repetido por el holandés en algunos nuevos trabajos minimalistas realizados especialmente para la muestra y pintados sobre periódicos antiguos», comenta Weiss.
«Descubrir ‘las Meninas’ de Picasso fue un alivio y me permitió dejar de sentirme culpable por copiar a Picasso», añadió el creador.
En ese juego de ventanas que propone Van Kreij se han colado en la exposición unos personajes inesperados, apunta el comisario, los indígenas filipinos que sostienen una cámara incluidos en el cartel del Museo de las Culturas que parecen mirar la obra del artista holandés a través de una ventana del Museo Picasso.
La exposición, que cuenta con el apoyo de la Fundación Mondriaan, se complementa con la instalación sonora de algunas campanillas de viento y con la presencia de una selección de diferentes taburetes de la colección del artista, que «invitan a la audiencia a sentarse y quedarse un rato para observar las obras», agregó Van Kreij.

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