Argentina supera los 900.000 casos positivos de COVID-19, alto nivel de contagios

Los manifestantes participan en una protesta contra el gobierno nacional de Argentina en medio del brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en el obelisco de Buenos Aires, Argentina. Oct 12, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

Los manifestantes participan en una protesta contra el gobierno nacional de Argentina en medio del brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en el obelisco de Buenos Aires, Argentina. Oct 12, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

Por Jorge Otaola

BUENOS AIRES, 12 oct (Reuters) – Argentina superó el lunes la línea de los 900.000 casos positivos de coronavirus, con un fuerte crecimiento de contagios en grandes centros poblados del interior, luego de que la capital del país y sus alrededores lideraran por meses la cantidad de habitantes afectados.

El Gobierno anunció el viernes un endurecimiento en las medidas de restricción a la circulación de personas en 18 provincias del país durante dos semanas debido al crecimiento de casos de COVID-19.

Un informe del Ministerio de Salud dijo que el total de muertos alcanzó los 24.186 y el de contagios sumó 903.730 al lunes. Durante las últimas 24 horas se reportaron 318 nuevas muertes y 9.524 nuevos casos de contagios.

Juan Pendino, de 62 años, médico de terapia intensiva en el hospital Centenario de la ciudad de Rosario, a 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, contó a Reuters Televisión el aumento exponencial de casos en septiembre, por ejemplo.

Antes del día 3 de ese mes, el nosocomio estaba considerado ‘no COVID’ y al día siguiente aparecieron los primeros cuatro casos en la unidad de terapia intensiva (UTI), a la otra jornada se sumaron otros seis infectados y al día 6 de septiembre ya tenían 16 casos UTI.

Desde el 20 de septiembre, arriba del 90% de las camas de terapia intensiva del hospital rosarino están ocupadas por pacientes de COVID-19, con el agravante de la falta de médicos especializados por los constantes contagios, quienes deben ser reemplazados por médicos anestesistas, explicó Pendino.

Sostuvo que «ojalá que al menos sigamos como estamos, con un 95% a 97% de ocupación (de camas UTIs) y con ese mínimo margen, ese margen tan estrecho que nos permite ir teniendo algún giro de camas razonable y que nos permita que mañana podamos llamar a algún colega, que sea un anestesista o no, que nos pueda dar una mano (ayuda) para poder atender adecuadamente a los pacientes».

«Con eso nos alcanza y sobra, ahora, si en algún momento tenemos ocupadas todas nuestras camas (UTIs) y tenemos que empezar a rechazar pacientes porque no hay lugar, bueno eso (…), eso no quiero ni pensarlo, te digo sinceramente», afirmó de manera preocupante.

MASIVOS CONTAGIOS

En apenas una semana, Argentina sumó ahora otros casi 100.000 casos, en momentos que la tasa de positividad se ubicaba en el 72,5% al domingo, un nivel de los más altos en el mundo.

«La normalidad no la vamos a volver a tener -ni a corto ni mediano plazo- hasta que no tengamos un alto índice de la población inmunizada, sea de forma natural o a través de la vacuna», dijo Gerardo Laube, médico infectólogo del Hospital Muñiz de Buenos Aires en declaraciones a una radio de la litoraleña provincia de Misiones.

En un principio, el país fue una de las historias de éxito de la región, pero vio crecer los casos en los últimos meses, bajo la crítica de especialistas de la falta real en cantidad de testeos, comparado con otras naciones.

«El Gobierno nacional no hace política con la pandemia. Solo busca preservar con plena responsabilidad la salud de argentinos y argentinas y minimizar los daños que el virus provoca», dijo el ministro de Salud argentino, Gines González García en su cuenta de Twitter.

El país sudamericano está entre las naciones de mayor cantidad de casos confirmados en el mundo, con un listado liderado por Estados Unidos, India y Brasil, según un conteo de Reuters.

Alberto Fernández, presidente argentino, señaló que en los próximos días estará disponible un suero elaborado en parte con plasma de caballos para tratar la condición de los pacientes de COVID-19.

Argentina, que atraviesa su tercer años de recesión, inició una estricta cuarentena a mitad de marzo para contener los contagios de COVID-19, que fue flexibilizando con el paso del tiempo, habilitando las reuniones de grupos minúsculos al aire libre, con distancia de dos metros y uso de mascarilla.

Igualmente, se suman las críticas por los estragos económicos que causa la política del Gobierno en la materia.

La pandemia de COVID-19 puede ser superada rápidamente si las naciones usan las herramientas adecuadas, dijo el lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque advirtió que si no se toman ciertas medidas la emergencia sanitaria prevalecerá por más tiempo.

(Reporte de Jorge Otaola,; Reporte adicional de Adam Jourdan y Juan Bustamante)

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